La etiopatogenia de este síndrome está directamente relacionada con el temario que estemos estudiando en el momento de inicio del cuadro. Si se está estudiando Cardiología, empezamos a sufrir dolores torácicos opresivos, de inicio súbito y con irradiación a brazo izquierdo, al cual seguro acompaña un cortejo vegetativo provocado por la ansiedad que conlleva "saber" que estás sufriendo un SCACEST. No podemos pensar que pueden ser unos simples gases, o somatización a secas. No. Tenemos que buscar enfermedades cardiológicas y si son raras, mejor. Si estamos estudiando Neumología, descubrimos que tenemos una Fibrosis Quística de la que nadie se ha dado cuenta hasta el momento. Nuestros esputos se han vuelto de repente espesos y nuestra sudoración es más salada de lo habitual. Algo no va bien. Tenemos la sintomatología clara. Estamos 99% seguros de tener algo.
De momento yo ya he sufrido 3 ó 4 TEP's, otros tantos IAM's, un par de neumotórax espontáneos, algún que otro ACVA (con sus secuelas), brotes de esclerosis múltiple, y un par de reactivaciones de tuberculosis. Y eso solamente entrando en cosas relativamente poco raras. Si nos metemos en rarezas, tengo un par de colagenopatías (a falta de una), parásitos tropicales residiendo en mi cerebro, tumores raros de esos que se publican en revistas importantes... Vamos, un sin fin de enfermedades.
Lo mejor de todo es la actitud que tomamos frente a nuestra seguridad de estar padeciendo alguna patología rara digna de ser publicada. Nos agobia. Le damos vueltas a la cabeza ¿Y si esta vez es verdad? ¿Y si tengo una mutación genética con una penetrancia reducida que haya ocultado mi síndrome durante todo este tiempo?... No hay nada peor en estos casos que el saber.
A mi favor, he de decir que aun no he consultado por ninguno de mis síndromes. Nunca vamos al médico a consultar y contarle nuestras sospechas, por miedo a sentirnos ridículos. Y menos mal, porque pasado un tiempo, cuando te das cuenta de que sigues vivo y que deberías haber muerto por tu enfermedad, sientes la vergüenza que te hace callar y no comentar en voz alta las ideas que se te pasaron por la cabeza. Puede que este síndrome no sea más que un fiel reflejo del miedo que tenemos todos a enfermar, sobre todo si sabemos qué puede pasarnos. De momento no sé si se ha descrito algún trastorno psiquiátrico en relación con este comportamiento, pero estoy seguro que cuando se describa, lo tendré.
A.