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9 de mayo de 2015

Enter

Mucho he tardado en sentarme a escribir estas líneas. No es fácil saber qué decir o cómo decirlo. Lo único que me es fácil es saber que ya está. Que se ha acabado la incertidumbre y el miedo. La angustia y el nerviosismo. El pensar dónde ir o dónde no. Se acabó porque ya tengo mi plaza.

La elección empezó el 15 de abril y yo, nervioso, me planté delante del ordenador a las 9.00h. para ir siguiendo la elección minuto a minuto y ver qué plazas eran las que se iban eligiendo. Delante de mi cuatro listas. La mía, y la de mis amigos. Pendiente de no tener que tachar ninguna de las primeras opciones de esos cuatro pequeños papelillos.

Esa tarde me toca esperar en la puerta. Este año está la cosa rara y uno no sabe qué puede pasar. Sufro en la puerta consumiendo mi tarifa de datos. "Ya solo quedan 50 para que elija L." me dice S. La batería del móvil se colorea de rojo para avisarnos de que estamos actualizando por encima de nuestras posibilidades. Se va acercando y siguen las dos plazas que ella quiere. Nos ponemos taquicárdicos. Esas plazas suelen acabarse antes y nos da miedo pensar que están aguantando sin ser elegidas para ver cómo le pasan por delante de las narices en el último momento. "Quedan sólo 10". La taquicardia se transforma en angina y las piernas nos empiezan a flojear. Nos tiembla el pulso y vemos que parece que va a lograrlo. Seguimos actualizando a pesar de las advertencias del teléfono y finalmente aparece en la pantalla. "Endocrinología y Nutrición". Gritamos, saltamos e incluso alguna echa una lágrima de emoción. Nos situamos en primera fila. Queremos que nos vea nada más salir de allí. Y así sucede. Se abre la puerta y sale radiante, temblando pero contenta. Lo ha conseguido.

Ahí no acaba la tarde. Tenemos un segundo aspirante que tiembla dentro del salón de actos. Aun le quedan otros 100 por delante y ahora está solo ante el peligro. Vemos que Medicina Intensiva se ha puesto de moda, pero sus dos plazas siguen intactas. Aun así, el miedo no nos lo quita nadie. Mientras celebramos la elección de L., el pulgar actualiza para comprobar que los cardiólogos, dermatólogos, neurólogos y cirujanos plásticos siguen saliendo uno tras otro del salón. La angustia crece a cada "Medicina Int....erna" que leemos en la pantalla. Llevamos toda la tarde en la puerta y la adrenalina ha alcanzado unos niveles peligrosos para la salud. "Ya solo quedan 10" me dice L, radiante con su credencial, pero igualmente nerviosa. Pasan 8 y lo sabemos. Es suya. Quedan dos plazas y solamente uno por delante. Elija lo que elija el de delante, es suya. Volvemos a saltar, a abrazarnos y a temblar. Finalmente aparece en la pantalla. "Medicina Intensiva". Volvemos a primera fila y le vemos salir. Pálido, temblando y sudoroso, pero con una sonrisa en la cara que delata la satisfacción de haber logrado el objetivo después de tantos meses.

Tras varios saltos, muchos abrazos y algún que otro beso, nos vamos de ahí. La tarde ha sido larga y hay que reponerse en la terraza del 100 montaditos a base de cervezas. Cervezas que no consiguen apartar de nuestra mente que aun quedamos dos por elegir... Yo al día siguiente y mi buena amiga S., que tendría que sufrir hasta el lunes siguiente para saber que se va. Que ha decidido cambiar y buscar lo que le gusta en cualquier sitio. Que el sur siempre ha estado esperándola y que tras un fin de semana de sufrimiento por sorpresas inesperadas, pudimos ver otra "Medicina Intensiva" en la pantalla del teléfono, dándonos la certeza de que este eje va a estar a caballo entre Madrid y Sevilla.

Al día siguiente me levanto y lo compruebo todo. DNI. Otra vez DNI. Y Otra. No hay mucho más que comprobar. Eso y que las plazas que quiero están libres. "¿Y si lo he mirado mal?" Otra vez... Entro en un bucle en el que después de todo creo que tengo un TOC de comprobación. Me intento calmar. No tengo mucha gente por delante y hay suficientes plazas como para estar tranquilo. Aun así, no es fácil. El "Y si..?" se abre hueco en mi cabeza y no para de abrir más dudas. "Y si a la gente le da por elegir eso? Y si cambio de idea? Y si elijo otro hospital?..." Muchos ysis que al final logro controlar cuando me planto en la puerta del Ministerio. Llevo la lista que me sé de memoria en el bolsillo derecho y el DNI en la mano, no se vaya a perder. Entro en la antesala y empieza a sonar una voz por megafonía. "Pares a la derecha, impares a la izquierda" ¿Mi número es par o impar? ¡¡¿PAR o IMPAAAR?!!. "Par, relájate. Ve a la derecha, saca el DNI como el resto de humanos de la sala y anda hacia delante con tu pegatina amarilla al pecho". Entro en el salón y me siento, saco el móvil y gasto más datos. Este mes lo termino sin megas. Es mi manera de intentar no mirar al de al lado, ni al de delante. Solo quiero que pasen los pocos que tengo delante, subir, apretar el Enter y largarme de allí.

Entra la mujer que daba voz a la megafonía y nos da la bienvenida. Nos comenta algo que supongo sería importante pero que he olvidado por completo. Recuerdo que menciona algo de una Guía del Residente y algo de un teléfono de Docencia... Yo lo único que veo es su boca moverse, pero como si no saliesen palabras. Estoy demasiado metido en mi mundo interior. Hasta que empiezan a llamar. Los diez primeros, uno a uno, rápido y sin temblar... Se nota que todos tienen las mismas ganas que yo de salir de aquí. Voy intercalando la relajación de saber que estoy muy cerca, con los pequeños microinfartos que sufro cada vez que escucho "Pediatría y su Áreas Específicas en el Hospital Universitario de...." Solamente abro la arteria cuando veo que la eterna coletilla termina con hospitales que desconocía o que se alejan mucho de mi objetivo. Y finalmente, y casi sin darme cuenta escucho mi nombre por megafonía. "Voy a elegir la plaza ya". Me levanto tembloroso y subo al escenario. Espero el riguroso orden y ahí me vienen las dudas. "Has elegido bien, verdad? Sabes que esto es para cuatro años, no? Estás seguro? Y si cambias el orden y eliges mejor el otro? Venga va, cambio. No, no cambies. Te lo han dicho por activa y por pasiva. Ahí no se mueve nada de la lista. Pero, y si.... Nada. Y si, nada. Sigue hacia delante y no juegues con el orden..." Me preguntan amablemente "¿Qué quieres, corazón?" Creo que hasta ellos oían mis latidos y no se dirigieron a mi directamente, sino a la bomba que me daba golpes en el pecho. Se lo digo, lo veo en la pantalla. Lo vuelvo a leer. Lo pone ahí...

Y ahí lo veo todo. Desde la entrada con la que empecé este blog, hasta el día del MIR. Las clases. Las horas de estudio. Los "no puedo salir". Las vacaciones que no fueron del todo vacaciones. Los doMIRgos. Las reuniones familiares que acababan rápido. Los simulacros. Los 29. Los vídeos de Macarrón. Los innumerables esquemas que hice. Las mnemotecnias que inventé, y las que tomé prestadas. Las ganas de ver el final. La incertidumbre por lograr el objetivo. Los nervios de ir acercándose el examen y la recompensa de después. La semana de antes. Las dudas entre hospitales. Las largas conversaciones con L. J. y S. para saber qué íbamos a hacer. Ecuador. La gente preguntándote "Dónde?". Y finalmente, el Enter.

Salgo con el cerebro embotado y sigo las flechas en las que figura la palabra "Salida". No estoy para órdenes complejas. El móvil vibra pero no quiero cogerlo. Quiero salir de ahí y verlos. Paso el control, me quitan la pegatina y el corazón vuelve a acelerarse. Bajo la escalinata, se abre la puerta y les veo la cara. Esperando a que salga. A abrazarme y celebrar que ya puedo decir alto y claro que soy R1 de Pediatría.

19 de enero de 2015

El número uno del MIR

Me paro a pensar y no recuerdo muy bien el primer día que me senté delante de los manuales de la academia para empezar con este objetivo. Han pasado siete largos meses, y la memoria es un bien demasiado preciado que prefiero no malgastar a estas alturas.

Sólo sé que parecía lejano. Horriblemente lejano. Despreocupadamente lejano. Como si nos separase un inmenso abismo de apuntes, simulacros y horas de estudio que, una tras otra, han logrado que nos plantemos aquí. A dos semanas del examen. Parece mentira...

Creo que no lo hemos hecho nada mal. Es más, diría que lo hemos hecho cojonudo (no es momento de ser humildes). Nos hemos levantado todos los días y hemos estudiado lo que unas guías nos decían. Hemos confiado en que una serie de "eruditos" en la materia nos llevasen de la mano hasta aquí. Hemos sido capaces de pasar gran parte del verano detrás de una mesa, mientras nuestros insolidarios amigos y familiares atestaban Facebook con fotos de playas paradisíacas. Y casi sin quejarnos. Hemos sido capaces de no sucumbir a la rutina y de buscar planes de domingo para paliar nuestra apatía al final de otra semana de estudio. Hemos jugado día a día, estudiado asignatura tras asignatura y contestado una pregunta detrás de otra. Y han sido unas cuantas.

Hemos sido constantes. No ha habido frenazos ni aceleraciones bruscas. Hemos levantado el pedal del embrague suavemente en cada cambio de vuelta para ajustar la velocidad a las condiciones de la pista. No hemos sucumbido ni a la desgana ni a la "sobremotivación". Hemos visto la carrera como una maratón y no como los 100 metros lisos. Hemos trabajado el poco a poco y el "partido a partido" que dirían los forofos.

Han sido tantos meses con la misma rutina, que me niego a pensar que el resultado solamente dependa de las cinco horas que dura el examen. Siete meses de esfuerzo y dedicación tienen que inclinar la balanza de la suerte de alguna manera. No sé mucho de probabilidad (a no ser que me des cinco opciones y me sienta como en casa), pero en el colegio aprendí que si en la caja metes más bolas verdes que rojas, la probabilidad de coger verde aumenta. Y eso es lo que hemos hecho. Y por eso confío en mí, en mi esfuerzo y en los resultados.
 
Dos semanas nada más para que volvamos a retomar la vida de una persona cuasinormal (con los pequeños tics y secuelas que nos hayan quedado de modo residual, claro). Dos semanas para no sucumbir a las inseguridades y a los miedos. Solamente dos más y luego ya, si eso, nos venimos abajo. Hasta entonces queda prohibido. Hasta entonces, y como dice Irene, "vamos a ser el número uno de nuestro MIR".



A.



8 de enero de 2015

Keep calm

Si hace una semanas contaba que había llegado el momento de la preparación en el que era necesario mantener la cabeza fría, hoy me siendo delante del teclado para confirmar lo que hace un mes afirmaba.

Estamos ya en la recta final, con menos de cuatro semanas por delante para ponerle la guinda al pastel y quitarnos de encima el objetivo que nos ha tenido esclavizados durante tantos meses. Es el momento de terminar con buen pie lo que llevamos haciendo casi como forma de vida en el último medio año (que se dice pronto). Y ese momento, como era de esperar, no está exento de inquietud y nerviosismo.

En mi caso particular, durante las horas del día, no me noto especialmente nervioso. Mentiría si digo que no siento esa sensación de que mi estómago se cae desde lo alto del Dragon Khan cuando pienso en lo poco que queda, pero aun así, no pierdo la calma que me acompaña desde hace ya unos meses y sigo el estudio como el resto de los días de la preparación. El problema viene después, cuando termina el día y, después de una larga y agotadora jornada de estudio, toca ponerle freno al ritmo y perderse entre las sábanas, cerrar los ojos y esperar a que el descanso rellene las pilas que hemos ido descargando a lo largo del día. Y es entonces cuando lo veo.

Me veo corriendo desde Moncloa a Ciudad Universitaria, buscando una facultad que aun desconozco. Noto que voy justo de tiempo para llegar. El llamamiento empieza a las 15.30h. y es casi la hora y no sé ni donde voy. Corro. Nada más.

Sin saber muy bien como, estoy dentro de un aula, con miles de personas a mi alrededor mirándome como diciendo "ya te vale, majo, llegar tarde al examen más importante de tu carrera...". Mi indiferencia les obliga a centrarse en su examen mientras a mi me dan una carpeta llena de papeles. Muchos. Más de los que tenía pensado. Empiezo a leer y no se ni qué me han dado "¿Se habrán equivocado? ¿Estoy en el MIR, verdad?" Empiezo a leer y veo que no es un MIR normal. Que han decidido que este año hay parte del examen de desarrollo, que dura 7 horas y que yo estoy sin agua. Miro alrededor y mis compañeros de mesa sonríen dejándome ver que soy el único que no estaba al tanto de las últimas novedades de nuestro querido Ministerio. Joder.

"Bueno, venga, has trabajado mucho y seguro que por mucho que cambie no puede ser tan difícil". Empiezo y me veo haciendo cosas raras. Innovando, que se dice. "¡No, no, no! ¡Te han dicho que NI DE COÑA de pongas creativo en el examen! ¡Busca la primera sin imagen, como siempre, y empieza de una jodida vez!" No puedo. Solo soy capaz de ver como mis manos pasan hoja tras hoja con independencia de mis cerebro, mientras mi mente solo quiere parar y salir de ahí. Y de repente, me despierto.

Solo ha sido un sueño. Un mal sueño. Y unas 150 pulsaciones por minuto en los pocos minutos que habrá durando esta fase REM, pero que a mi me han parecido horas agónicas. Me doy la vuelta recuperando un ritmo cardíaco compatible con la vida, y logro descansar.

A las pocas horas, y con un café y una tostada acompañando mi mañana, me doy cuenta de que, aunque yo no lo perciba de forma constante, dentro tengo esa sensación de vertigo de la que hablé hace unas semanas. Sé que de momento cumplo el objetivo de dominarlo, y espero que siga igual hasta el 31, porque si me he dado cuenta de que hay algo realmente importante para enfrentarse al examen, son la calma y el estar descansado.

Ya va quedando poco.


A.


5 de diciembre de 2014

Psicología y otras preguntas sin 5 opciones

Aunque no lo parezca, sigo vivo. El MIR no ha conseguido matarme, al menos de momento. Solamente me quita tiempo. Mucho tiempo. Quizá más del que me gustaría. Cuando termina el día solamente quiero descansar la mente y alejar mis pensamientos de cualquier cosa relacionada con ello. Cuando termina la semana, no paro por casa, arañando hasta el último minuto de domingo de libertad del que sigo disfrutando (por el momento).

Lo bueno es que de momento estoy viendo resultados al esfuerzo y las netas van subiendo. El percentil me viene dando más igual (sobre todo sabiendo que la academia hincha mucho los simulacros, o bien algunos compañeros superdotados son capaces de sacar 220 netas, cosa que ni me planteo).

Ya llevo unas cuantas asignaturas repasadas y, si de algo me alegro, es de la cantidad de resúmenes y esquemas que hice durante la segunda vuelta (si algún futuro MIR me lee en estos momentos, que capte el mensaje). Voy rápido y al grano. Priorizando y sacando el tiempo para lo que considero más importante: preguntas, preguntas y más preguntas.

Aun así, y a pesar de verme bien, ya me he dado cuenta de que hemos entrado en la "fase psicológica" del examen. En la fase de ir al simulacro y pensar "por tu madre, no me jodas y que salga bien". El momento de meter la plantilla y notar ese algo en el estómago. El momento de pensar "esta pregunta de estadística la he tenido bien dos veces, ya no la miro más de cara al examen, que tengo que dedicarle tiempo a otras" y empezar a seleccionar muy bien la información.

Ahora hemos llegado al momento en el que los nervios pueden hacernos jugar una mala baza. Pensar "¿y si les da por innovar?", "¿y si al final no me da?", "¿y si me estanco aquí?", "¿y si soy único en mi especie y a partir de ahora no mejoro lo que espero?"... De verdad, que egocéntricos llegamos a ser.

Esto solo ayuda a aumentar la incertidumbre y hacer que miremos el calendario sabiendo que ya quedan menos de dos meses para el examen. Algo de nervios si que me entran, pero la verdad es que hay que saber jugar con los nervios y aprovecharlos como motivación, más que tenerlos como un obstáculo.


Como mi profesora de Biología del colegio me dijo una vez, "Hay exámenes que son de conocimientos, y hay otros que son de madurez". Gracias Mercedes, ahora sé que es verdad.

A.

3 de noviembre de 2014

El día de la marmota

Otro día más. Y ya van unos cuantos.

John Denver me da los buenos días, como siempre. El ritmo de "Take me Home, Country Roads" no consigue que arranque de la cama con otro pensamiento que el de "otro más". La misma tostada con el mismo café de todos los días. "Hoy vas diez minutos más tarde, ¡menuda innovación!". La misma silla y la misma mesa esperándome. Los mismos manuales que ayer, y los mismos que mañana. A ver cuando termina Neurología. La misma rutina de estar sentado, leyendo y priorizando. Menos mal que lo de descartar los temas no rentables es cosa de la academia. Leo, subrayo y esquematizo. Desgloses. Más desgloses. "Descansa un poco, toma aire y sigue con ello, tienes que terminar antes de las 14.00 con este bloque". Continúo y lo termino.

La hora de comer es un placer hasta ahora despreciado. Degustar cada bocado (de tiempo y de comida). Sentarse en el sofá y ver la televisión un poco, a ver si la telebasura me hace algo más normal. El reloj de la pared empieza con las indirectas. "Son menos cuarto, va siendo hora de volver a la silla". Resignado, cojo el rumbo y empiezo con la misma rutina de por la mañana, pero una horas después. Y así lunes, martes, miercoles, jueves, viernes y sábado.

Domingo. Querido domingo. Te pienso desde el lunes.

Mis amigos no-MIR me preguntan "¿qué tal?". ¿Qué respondo? Bien, imagino. Aburrido, seguro. Rutinario, sin duda. La familia más de los mismo. Quedas con ellos y todos te preguntan por lo mismo. Pero en el fondo hay poco más que contar. "Por las tardes salgo a correr" "El domingo pasado hice esto, y el siguiente lo otro". ¡Qué sensación más absurda sentarse delante de alguien para que te hable y te cuente cómo sigue funcionando el mundo desde fuera de tu escritorio!

Suena extraño pero, ¡que esto avance rápido!. Que llegue ya la tercera vuelta. Y la cuarta. Y el 31 de enero. Mi cerebro no está abierto a nueva información. Está de huelga. Se ve obligado a trabajar demasiadas horas por muy pocas de ocio.

Las cosas van bien. Los resultados van cumpliendo. Solo falta dejar de despertarse todos los días con la misma música, la misma tostada y el mismo café, para ver cómo se despierta otro día más la marmota.



A.


11 de octubre de 2014

Vacaciones

Vuelvo a sentarme aquí, delante del ordenador, para escribir algunas líneas que delaten que sigo vivo. No he caído en esto del estudio, ni he abandonado el blog (al menos por completo).

Estas semanas han ido pasando por delante y apenas me he dado cuenta de que no me paraba delante del ordenador para escribir cómo seguía yendo la preparación. La verdad es que cuando pasas el día sentado delante del manual o los Desgloses, valoras la idea de intentar rehuir lo máximo posible del tema MIR durante el tiempo de ocio. Por eso mismo, al terminar la jornada de estudio, he huido del teclado y he aireado mis neuronas aprovechando el tiempo libre para hablar de cualquier cosa, menos del MIR.

Hoy lo retomo por una razón importante: Las vacaciones. Hoy empiezan, para mi y mis compañeros de grupo, las tan ansiadas vacaciones de estudio. Un tiempo para no recordar a qué dedicamos el tiempo día tras día y para descansar la mente, que por lo que nos han dicho, va a hacernos falta.

Nada de manuales. Nada de simulacros. Nada de Desgloses, ni de esquemas, ni de test. Mañana cojo un avión que me lleva lejos del zulo. A la playa. Al sol. A tomar aire fresco y recargar la batería.


A.

10 de septiembre de 2014

Cardiología en 2ª Vuelta

Si la semana del estudio de Cardiología empezaba con la incertidumbre de si me habría equivocado o no en elegir el manual de otra academia, ha acabado con la seguridad de haber tomado una decisión adecuada.

El planning de la academia era una locura. Un manual de casi 300 páginas en 7 días. Inabarcable, lo mirase por donde lo mirase. Sin embargo, el ritmo de estudio ha sido bueno y, en parte gracias a haber tomado la opción de "irme a la competencia", he podido terminar todo el planning y los desgloses sin meterme en un bucle de estudio compulsivo.

Temas generales y otros muy específicos. Cuadros típicos y muchos fármacos que pseudomanejar. Saber cuáles aumentan la supervivencia en Insuficiencia Cardiaca, y cuales en HTA. Saber también cuales no lo hacen. Saber las indicaciones de revascularizar de un modo u otro, o cuando marcar la fibrinolisis como opción correcta y no la angioplastia percutánea. En definitiva, un montón de datos metidos en algoritmos que al final he logrado medio-retener, al menos durante la semana que he ido estudiando Cardiología.

En sí, es una especialidad que me encanta. No me veo haciéndola, pero me parece muy comprensible y muy médica, con muchas repercusiones sistémicas y mucha influencia de otros aparatos. Estudiarla puede resultar muy complejo si uno no se centra en los temas clave a manejar de cara al examen. Es una de esas especialidades que o se aman, o se odian. ¡Pobre del futuro cirujano-odia-médicas que se tenga que enfrentar a ella! Será como para mi meterme a estudiar Cirugía General.

Lo bueno: Muy comprensible y resumible en muchas tablas de cara a futuros repasos. Si se sistematiza el estudio es fácil ir sacando conclusiones por uno mismo, lo cual termina haciendo que las ideas se queden de forma perenne por el hipocampo. Lo malo: Extensa y muy centrada en el manejo concreto de la patología según algoritmos concretos. Las preguntas semiológicas abundan, pero también te encuentras con los típicos casos clínicos que cuentan a X paciente con X antecedentes que le pasa X y ¿Cuál es la conducta más apropiada a seguir en el estado actual de éste, tu paciente? La clase: Muy de primera vuelta. Había temas que no se vieron en la clase de primera vuelta, por lo que el profesor se dedicó a explicar las valvulopatías como si nunca hubiésemos oído hablar de ellas. Pocas preguntas test y demasiado lenta quizás. Al menos, las explicaciones fueron muy buenas y me ahorraron el esfuerzo de elegir la información que me estudiaría. Apuntes de clase y poco más.

Esta semana, otra de las grandes: Digestivo. Una asignatura que durante la carrera no recuerdo haber cursado y de la que sé, única y exclusivamente, cosas de manejo general. La EII, para mi, son los padres...


Saludos.


A.

2 de septiembre de 2014

Endocrino en 2ª Vuelta

En los días que corren, el ritmo de la preparación empieza a subir y empezamos a tener que estudiar las asignaturas más pesadas en cuanto a temario. Esta semana nos ha tocado Endocrino y la verdad es que ha sido lo más denso que he estudiado hasta el momento.

En la carrera, es una asignatura que me encantó. La teoría me parece muy bonita, a la par que lógica, ya que si sabes para qué se usa cada hormona y qué es lo que activa o inhibe ese eje, puedes entender perfectamente todo lo que pasa en cada enfermedad. Es lo bueno y lo bonito. Pero en realidad, el día a día de un endocrino me parece un "sota, caballo y rey" de ver obesos, diabéticos e hipotiroideos.

El planning de la academia proponía un orden bastante lógico y asequible, con el temario bastante bien estructurado y repartido a lo largo de los cinco días que duraba el estudio. Todos los días, antes de estudiar la patología, había un tiempo dedicado a un repaso básico de la fisiología. El/la que escribió el planning debe ser una persona con un sentido del humor incontenible, porque cada dos por tres había comentarios y reglas mnemotécnicas de lo más humorísticas, lo cual al principio no estaba tan mal, pero a medida que vas acumulando cansancio y "hastalapollismo", leer cosas del tipo "hoy es el día más dulce" (refiriéndose al día de estudio de la diabetes) no provocaba ni el más mínimo atisbo de sonrisa por mi parte.

Aunque a primera vista creía que iba a ser una asignatura fácil de estudiar, mis planes se van a pique cuando abro el manual y veo que hay temas de más de 20 páginas. Me entran los siete males y decido que cambio el modus operandi. "Me voy a leer primero los desgloses y luego, en función de lo que vea que se pregunta, profundizo más o menos".  Bien, pues después de leer los desgloses me doy cuenta de que sobra más de la mitad. Incluso 3/4 partes si me apuras. "Si en los 10 últimos años no han preguntado sobre esto, no pienso ni leerlo". Llego a temas que no terminan nunca. Por mucho que lea siguen quedando páginas. Decido que hay cosas que me las estudio por fuentes más resumidas ya que, gracias a la buena base que me dieron en la universidad, comprendo bien un esquema mucho más resumido.

Lo bueno. Una asignatura muy razonable y bastante rentable, ya que hay muchas preguntas que se agupan en los temas de diabetes, suprarrenales y nutrición. Si se entiende, es bastante fácil de memorizar detalles que pueden ayudarte a dar que el clavo en una pregunta tipo test. Lo malo. Muchos efectos cruzados entre hormonas que cuesta meterse dentro de la cabeza, sabiendo que si inhibes eso, activas lo otro y eso produce una activación de la inhibición de nosequé mierdas más, que al final lo más importante es la dieta y dejar de fumar... El planning y el manual: muuuy densos. Demasiado. De ahí que haya prescindido bastante del estudio por el manual de mi academia y haya decidido estudiar algunas partes por otros manuales diferentes. La clase: dividida en dos. La primera, muy buena, haciendo un resumen de los básico y lo que realmente hay que saber (lo que me permitió ni leerme los últimos temas y estudiar directamente de los esquemas de clase). La segunda, una explicación de lo que ya había estudiado en casa. La profesora explicaba genial, fijando el temario con algunas preguntas test de segunda vuelta.

Esta semana hemos empezado con Cardio, y la verdad es que he sido previsor. Abro el manual y veo casi 300 páginas. Lo cierro, cojo el coche y me voy a comprar el otro. De momento, el estudio me permite responder a todas las preguntas de los desgloses, pero leyéndome la mitad de temario. ¿No habían dicho que esto del MIR trataba de rentabilizar el estudio?... Pues eso.



Saludos.


A.

20 de agosto de 2014

Infecciosas en 2ªVuelta


Esta vez ha tocado estudiar una de las grandes. La asignatura que, o te encanta, o la odias. Esa que tiene conceptos razonables y otros (la gran mayoría) puramente memorísticos. Muy bonita de entender y englobar, pero muy compleja de retener más de dos semanas en el cerebro.


Las enfermedades infecciosas son una de las partes más bonitas de la Medicina (según mi opinión) pero a la vez uno de los huesos duros de roer. Multitud de microorganismos, pruebas específicas para algunos, clínica muy compartida y solapada por muchos de ellos, y muchos tratamientos en función de qué "bicho" sea. Sin embargo, de cara al MIR me parece una asignatura agradecida, ya que sabiendo cuáles son los temas fundamentales puedes sacarle un buen rendimiento en lo que a netas se refiere.

La academia nos estructuró un planing bastante interesante, en el que empezábamos dedicándole todo un día a uno de los platos más fuertes de la asignatura: el VIH. Para mi, una de las enfermedades más bonitas que puede haber, con muchos frentes que combatir y con una esperanza de vida, a día de hoy y en el mundo desarrollado, más que aceptable. Asimismo, es compleja por la multitud de procesos que engloba, por lo que el estudio se ha centrado sobre todo en reconocer los "casos típicos". Si me cuentan un paciente que en el la TC se ve una "masas múltiples...blablablablabla... no capta contraste... blablabla.. no efecto masa...blablabla" se que es una LMP por virus JC y punto. ¿Por qué y cómo? Da igual, nadie me va a pedir explicaciones por marcar una pregunta.

Por eso mismo, esta asignatura me parece que tiene su gracia, ya que al final parece que estás estudiándote las preguntas del Triviados. "Pescadero que se pincha" "Erisipeloide". "Hombre que despelleja liebres" "Tularemia"... y así una infinidad de asociaciones que, aunque poco preguntables o poco frecuentes en la medicina al uso, son muy sencillos de desenmascarar en un examen tipo test.


¿Lo bueno? Ya queda dicho. ¿Lo malo? Extensa, muy compleja y si pretendes acordarte de todos y cada uno de los antibióticos de cada uno de los cuadros, tienes que emplear tiempo y ganas. Por el momento, me conformo con saber reconocer los cuadros y tener una idea aproximada de los tratamientos más habituales. ¿La clase? Aun pendiente de dar la segunda, puedo afirmar que la primera fue una clase con una orientación muy enfocada al examen. No dimos absolutamente nada de teoría (toda se dio en primera vuelta). Nos dedicamos a hacer preguntas, preguntas y más preguntas. Y sobre ellas, era sobre lo que giraba la clase. Además, vimos bastantes imágenes "caíbles" en el examen, ya sea porque tienen una imagen muy característica, o porque han caído con anterioridad.

Ahora, después de esta semana de entretenimiento y disfrute del estudio de Infecciosas, seguimos con otra de las grandes y pesadas: Endocrino.

Saludos.



A.

12 de agosto de 2014

Epidemiología y Estadística en 2ª Vuelta

Después de una semana de estudio de la Pediatría (que no pude escribir en el blog por falta de tiempo), nos ha tocado estudiarnos Epidemiología y Estadística. La asignatura por excelencia en el MIR. Y es que hagas la especialidad que hagas, vas a tener que llevarla sobre los hombros el resto de tu carrera profesional.

La academia nos ha planteado un calendario muy fácil de seguir, con pocos temas diarios de estudio y con una sistemática muy sencilla, ya que los conceptos se repiten año tras año, facilitándonos un poco el estudio. Eso hace de ella la signatura más rentable de toda la preparación. Poco estudio y muchas preguntas. Solo hay una opción: dominarla.

Esta vez si que hemos separado las dos partes de la asignatura (no como en Ginecología y Obstetricia). Empezamos con la parte que más me gusta, que es la Epidemiología. y los últimos días se los dedicamos a la Estadística (un poco más engorrosa desde mi punto de vista). Me ha resultado mucho más sencillo enfrentarme a ella de lo que pensaba en un principio, y quizá tenga algo que ver las dos clases que nos dieron en primera vuelta, que fueron una auténtica revelación.

¿Lo bueno? Asignatura breve y muuuuuy rentable. Muy dinámica de estudiar, practicando preguntas, una detrás de otra. Hacer test y más test, casi como para el carné de conducir. ¿Lo malo? Poco relacionado con los "bonito" de la medicina y conceptos de fisiopatología. ¿Las clases? En segunda vuelta, al igual que en primera, nos han dividido el temario en dos clases. Una para Epi y otra para Estadística. Ambas, nos las ha dado el mismo profesor que nos dio la Estadística en primera vuelta y la verdad es que han sido inmejorables desde el punto de vista teórico-práctico. Mucha orientación MIR. Muchos trucos y pistas para reconocer el concepto sobre el que se nos está preguntando. Muy sistemático, ayudando a resumir las pocas partes más engorrosas del manual. En definitiva, una auténtica pasada.

De hecho, lo mejor de todo este estudio ha sido hacer el simulacro. De repente, las 20pico preguntas de estadística que hasta el momento se contestaban medio solas sin mucha lógica y con más azar que otra cosa, empezaban a cobrar sentido. De hecho, viendo la correción de la plantilla puedo afirmar que se nota la diferencia entre estudiar estadística y no hacerlo.

Ahora empezamos con Infecciosas, una asignatura que a priori me parece muy atractiva a pesar de todos los datos memorísticos que puede llegar a tener.

Saludos.


A.

27 de julio de 2014

Ginecología y Obstetricia en 2ª vuelta

Una semana nueva y una nueva asignatura que nos hemos quitado de un plumazo. Ya van cuatro semanas de estudio a la espalda y, aunque el calor llame a la puerta, no se va dando tan mal como imaginaba al principio. Llevadero y de momento no demasiaso intenso.

Esta semana hemos estado con Gine, y aunque me guste bastante su contenido, no puedo negar que es una especialidad engorrosa de estudiarse de cara al MIR. Como siempre, la academia nos propueso un planning que he seguido ciegamente esperando que su experiencia me guíe un poco en el quehacer diario. En principio creía que tendríamos la Obstetricia y la Ginecología en días separados, pero no ha sido así. Unos temas de Obstetricia, otros pocos de Gine... alternando. ¿El criterio? Lo de siempre: la rentabilidad. Un primer día suave, para un acelerón los tres siguientes, y una bajada de ritmo al final. Los temas más trascendentales en el medio, cuando ya estás hecho a la asignatura y todavía no has llegado a cansarte de ella. Mi parte preferida, la Obstetricia, se me ha hecho muy ligera, pero la Gine variaba en función de los temas, llegando a cansarme demasiado cuando me tocaba ponerme con los temas de oncología.

Los TNM. Esos grandes enemigos de cualquier estudiante que se precie. "¡Hay que estudiárselos!" ¿Por qué?, me pregunto. No entiendo qué sentido tiene que me aprenda una clasificación que ni los propios ginecólogos se saben al dedillo y que además pueden consultar rapidamente en cualquier guía. Otra vez más, una de esas cosas que no entiendo de la Medicina: estudia, estudia y estudia, sin importar para qué. No, señores ponepreguntas del MIR, eso no tiene ningún sentido.

¿Lo bueno? Una asignatura que me gusta, con su patología perinatal y el concepto de tratar dos pacientes en uno solo. Un planning bien estructurado que hace que cuando llegues cansado al final no importe demasiado bajar el ritmo. ¿Lo malo? Los temas que hay que estudiarse de memoria pura, que obviamente ya estudiaré en sucesivas vueltas, porque por mucho que intentase memorizar hoy el TNM del cáncer de endometrio, mañana no iba a recordar ni un estadio. ¿La clase? Han sido dos clases en esta ocasión. Una ginecóloga joven, con ganas y con un pensamiento que a mi me cautiva "usad la intuición y la lógica más que la memoria pura". Hacía ver que muchas cosas las puedes deducir con un conocimiento básico y que además se pueden luchar muchas preguntas sin sabérselas al dedillo por completo. Dos clases muy aprovechadas y amenas, aunque claro, cuando en una semana tienes dos clases y un simulacro el sábado, da igual lo bueno que sea, que acabas por los suelos.


Ahora a descansar por hoy, que nos hemos ganado el doMIRgo


A.



21 de julio de 2014

Inmunología y Genética en 2ªVuelta

Una asignatura que, a priori, puede parecer insufrible y desmotivante, ya que es la única de la "fase preclínica" de la carrera que se estudia de cara al MIR. ¿El motivo? Las preguntas de Inmuno suelen ser bastante similares en cuanto al concepto, por lo que estudiar unos pocos temas da mucha rentabilidad.

Empiezo el estudio como siempre. Me leo las conclusiones y veo los temas más prioritarios de cara a enfocar el estudio de una forma lo más rentable posible. De entrada solo pienso en la pereza que me da. Pero me pongo a estudiar y poco a poco veo que no es tan denso como me imaginaba de entrada. Poco a poco voy avanzando y, junto con las Videoclases y unos buenos apuntes de primera vuelta, no se me hace para nada cuesta arriba.

¿Lo bueno? Estudio centrado en unos pocos temas de caracter básico que permiten responder con sultura la garn mayoría de las preguntas de años anteriores. ¿Lo malo? Una asignatura de poco interés clínico, salvo por las hipersensibilidades y las inmunodeficiencias, por lo que hay que volver a refrescar la manera de pensar "molecularmente", cosa que personalmente me resulta horriblemente aburrido. ¿La clase? Una maravilla. Una inmunóloga que ya nos dio la clase de primera vuelta y que además sabe llevar una asignatura así de aburrida hacia un enfoque mucho más dinámico y práctico. Preguntas parecidas a MIRes previos para saber como defendernos. Trucos y mnemotecnicas para memorizar cosas inmmorizables.

Ahora empezamos con Ginecología, una de las medianas-grandes.


Saludos.




A.

16 de julio de 2014

Nefrología y Traumatología en 2ª vuelta

Otra semana más de estudio a la espalda, en la que he dejado atrás Nefrología y Traumatología. La primera, interesante y compleja. La segunda, menos compleja y mucho menos interesante a mi juicio.

El estudio de Nefrología me ha resultado bastante tedioso de encajar, ya que hace falta manejar con fluidez toda la fisiología renal para poder dominar con cierta soltura la patología renal. Por ello, la academia nos propudo un planning en el que empezábamos con un gran repaso de toda la fisio, y luego nos centrábamos en las partes más importantes de la patología de cara al MIR: las glomerulonefritis y las enfermedades sistémicas con afectación renal. Centrando el estudio en eso no ha ido mal la verdad, aunque he de decir que necesita mucho más tiempo que Urología para poder responder a los test y los desgloses con confianza. Además de eso, los siguientes bloques de estudio se centraron en cosas de menor importacia, pero igualmente preguntables en el examen, como son las tubulopatías, las enfermedades vasculares renales o la insuficiencia renal.

¿Lo bueno? De más a menos. Me gusta empezar poco a poco la verdad, pero esta vez he agradecido que fuese al contrario, ya que los últimos días de estudio (le he dedicado 5 días) se me estaban haciendo muy pesados por el hecho de estar continuamente centrado en un sólo órgano. ¿Lo malo? Muchos detalles difíciles de memorizar en conjunto que terminan haciendo que tengas pequeños fallos a la hora de responder las preguntas (tampoco me preocupa mucho a estas alturas, veremos más adelante) ¿La clase? Como la anterior, muy buena, con un repaso exhaustivo del temario principal. Aunque debo decir que también se me hizo pesada en los momentos en los que abordábamos temas que me sé bastante bien y que explicaban desde cero (una orientación muy de primera vuelta).

El estudio de Traumatología, sin embargo, ha sido mucho menos complejo de entender. Básicamente, si has jugado a Mecano de pequeño tienes bastante trabajo hecho, y solamente debes entender y memorizar ciertas indicaciones de cirugía o tratamiento conservador.

Como con la anterior, en Trauma nos han dado el planning priorizando los temas más preguntados, y de todos ellos el más importante es sin duda el de las fracturas. Una por una. Con sus epónimos y sus polladitas. Que si es viejo se hace esto, y que si es joven lo otro. Que si es intracapsular se trata así, y si es extracapsular de esta forma... A mi juicio, un auténtico coñazo. Además, en el manual los temas son densos hasta morir, por lo que he agradecido que la academia me dijese qué es lo que me debía estudiar, porque coger el manual y estudiárselo de arriba a abajo, si no te gusta la Trauma, debe ser insufrible.

¿Lo bueno? Sistemática y resumida respecto a lo contenido en el manual. Si vas al grano es fácil dominar cada "cuadro típico" que al fin y al cabo es lo que me intersa de cara al MIR. En el examen suelen ser casos clínicos, acompañados o no de imagen (asignatura muy susceptible de caer con imagen por su alta dependencia de la radiología simple), por lo que saberse el caso clínico típico y el manejo puede ser más que suficiente, sin tener que entrar en detalles minuciosos de la teoría. ¿Lo malo? La pérdida de contacto con la medicina al uso. El elevado número de epónimos en cada fractura, luxación, osteocondrosis, maniobra exploratoria... Por normal general no muy preguntados, pero de esas cosas que o sabes seguro o no. Nada deducible. ¿La clase? No sé, a ello voy. Esperenos que la gente vaya estudiada y con dudas razonables, y evitemos un poco la insana costumbre de interrumpir la clase para hacer preguntas que, como dice Irene, son o del tipo "en el manual dice..." o preguntas sobre temas bastante básicos que si has estudiado lo más mínimo deberías manejar.


Saludos,



A.

8 de julio de 2014

Urología en 2ª Vuelta

La semana pasada empecé mi estudio de segunda vuelta en la academia. Desde que terminé la facultad no he estado muy pendiente de nada relacionado con la medicina, y quiza sea eso lo que ha hecho que se me pase este mes de junio volando. Pero aquí estamos, metidos de lleno en el asunto.

En mi grupo hemos empezado el estudio por la asignatura de Urología, y la verdad es que no había mejor manera de empezar. De menos a más, como a mi me gusta. Una asignatura breve, con un manual conciso y con muy pocos detalles que memorizar por memorizar. Estudio rentable y bastante asequible. Me gusta.

La semana empezó el martes, acompañada por la alarma de un despertador que no echaba nada de menos. Lo primero que pensé pudo ser fácilmente "Hoy no", pero sin embargo me decidí, baje un pie de la cama y luego otro, y tras arrastrarme para disfrutar de un intenso desayuno, me decidí a inaugurar el Verano-2MIR15. Poco a poco, a lo largo de los días pude notar que de momento no era para tanto (a pesar de la cantidad de fotos que ya hay en las redes con el hastag #2MIR15, que reflejan las ganas de los MIReros de demostrarle al mundo lo bonitos que son sus manuales).

En la academia nos lo dan todo muy mascado para que no nos preocupemos por nada más que estudiar, y la verdad es que se agradece. Las asignaturas vienen divididas en "días de estudio" y cada día de estudio en dos bloques (mañana y tarde). Y cada bloque, viene a significar algo similar a lo siguiente: "ahora te lees y subrayas este párrafo. El siguiente te lo lees sin más. El siguiente ni lo leas. El siguiente imprímelo a fuego en tu mente o te lo tatuas, como elijas". Yo, que nunca he sido muy de que me den las cosas así de mascadas, lo agradezco. Sino, ¿de qué manera iba a saber yo qué es lo que me tengo que estudiar con más ganas para sacarle mayor rentabilidad a mi tiempo?. Después del estudio (o antes, según veamos cada uno) unas preguntas de Desgloses, Test de segunda vuelta, y demás instrumentos para no creernos que "no tenemos nada que hacer" si acabamos antes de los previsto. Imagino que sin academia también es posible, pero creo que te simplica la vida muy llamativamente.

Esta primera semana, como digo, ha sido bastante asequible. Sin embargo, después de estudiar la asignatura teníamos la clase, y a pesar de ser muy buena, tanto por su orientación como por las explicaciones y reglas mnemotécnicas, acabé un poco hasta donde la Urología profundiza con ganas. Y lo resumo en dos palabras: La Gente.

¿Alguien, de fuera o de dentro del "mundo MIR", me puede explicar por qué un persona tiene que hacer alarde de cuánto ha estudiado? ¿Qué quieres, una palmada en la espalda por gritar a voz en grito que sabes que el seminoma nunca eleva la alfafetoproteína? Nunca lo entenderé. Eso, y que creo que hay gente que viene al mundo con ganas de complicarse la vida. Si te han dicho que A + B en el MIR siempre es igual a C, no me preguntes que si el cólico renal le da a tu prima la de Soria, que viste de negro a menudo y pasa el día saltando a la comba, tiene las mismas indicaciones. Da igual. Es así. Es el MIR. No es Medicina. Es MIRicina. A+B=C y punto. Si te dicen que biopsia si PSA>4, habrá urólogos que no estén de acuerdo, pero en el MIR, es biopsia.

Por lo demás, una buena clase para poner fin a la primera semana de estudio MIR. Ahora, tras el riguroso y obligado descanso dominical, de lleno con la Nefrología.




A.

29 de marzo de 2014

Clase de Traumatología 1ª Vuelta

Ya van quedado pocas cosas que ver durante la primera vuelta de preparación, y la verdad es que tengo ganas de hacer una pausa en lo que a la academia se refiere. Esto de ir todos los viernes a la academia, aunque sé que es fructífero y que las sensaciones posteriores suelen ser buenas, da una pereza horrible cuando ves que, después de una semana entera de madrugones y de rotaciones, tienes que quedarte hasta las 22.00h metido en una clase escuchando un temario que a veces ni te gusta. Y este es el caso de esta semana: Traumatología.

En mi universidad la cursamos durante quinto de carrera, y puedo decir que desde el principio tenía claro que no era lo mío. Y quizá por eso no iba con muchas ganas a la clase de ayer. Sin embargo, un poco de optimismo y una buena dosis de cafeína, me invitaron a poder ir a la sede y cumplir con lo que tocaba.

La clase empiezó bien, con una traumatóloga muy simpática y agradable, que empezó haciendo un repaso general de conceptos básicos de traumatología. De ahí pasamos a comentar las fracturas por regiones, de forma sistemática y muy ordenada. Sin embargo, y al contrario que en la mayoría de las clases de la academia, me pareció una clase muy poco enfocada al MIR. Hablamos de todas las fracturas que figuraban en el manual, sin hacer especial atención a cosas tan típicas como por ejemplo a qué lesión neurovascular distal estaban asociadas clásicamente. Fue una clase que me recordó más a las clases de la universidad que a cualquier otra dada en la academia. Ordenada y sistemática, sí, pero extensa y quizá excesiva.

Por otro lado, no hicimos tantas preguntas de test como en otras ocasiones. Tal vez fuese porque solamente tenemos una clase durante la primera vuelta y se queda insuficiente, no lo sé. Pero la verdad es que eché en falta poder ejemplificar las cosas con preguntas de desgloses o simplemente con los test de primera vuelta.

Por todo ello, a medida que iba avanzando la tarde, y los abandonos del aula se iban haciendo cada vez más llamativos, mi concentración aprovechaba cada apertura de la puerta para escaparse a tomar un poco de aire. Después del descanso, y con un un veinte porciento menos de personas en el aula, costaba mantener la atención. Ya fuese porque la explicación no me estaba encandilando, o porque la traumatología no me gusta nada y desconectaba con facilidad, o porque a las 20.00h de un viernes hay muchas cosas en las que pensar, o incluso porque el kebap que tenía en el estómago estaba dando más guerra de la que esperaba. Fuese cual fuese el motivo, el resumen es que acabé con el cuerpo en el aula y con la mente Dios sabe donde.


A.

19 de marzo de 2014

Simulacro 5

Después de tres sábados de descanso en lo que a simulacros se refiere, vuelvo a pegar el culo al asiento durante cinco largas horas para intentar estrujar mi cerebro e ir depurando un poco la técnica de examen.

Como siempre, una comida ligera para no deplecionar la cabeza de sangre y un cafetillo para despertar, ponen en marcha el ritualismo de los sábados de simulacro. Llego a la sede, y como en la vez anterior, me toca esperar al segundo llamamiento debido al revuelo que se forma en la entrada de las aulas y que hace imposible enscuchar como nos llaman. Me llaman, me siento y me pongo a hablar con una compañera de clase.

Cuál es mi sorpresa cuando escuchamos a dos chicos de delante decirle a un tercero "Nosotros ya lo hemos hecho, pero venimos a ver si después de corregirlo hemos mejorado algo". Y es ahí donde me pierdo. Ya me habían comentado que este simulacro era exactamente el MIR de esta convocatoria, pero por mucho que se supiese cuál era el contenido del examen, lo último que se me pasaba por la cabeza era que alguien fuese capaz de dedicarse a hacerlo dos veces. ¿Será que no tuvo suficiente con hacerlo una vez? A mi la verdad es que se me ocurre un par de ideas en las que invertir el sábado por la tarde mucho mejor que en repetir una cosa que ya he hecho. No sé si es motivación o autoengaño, pero la verdad es que no pude más que compadecerme de la pareja.

Llegan las 16.00 y empezamos a hacer un examen que ya sabíamos que había sido calificado como el más dificil de las tres últimas convocatorias. Y quizá sea eso lo que agudice el ingenio, o lo que me resigne a hacer acopio de trucos y técnica de examen más que de conocimiento puramente teórico. Aprovecho y, además de seguir rigurosamente la estrategia de los anteriores simulacros, pongo en práctica los trucos que se nos han comentado por activa y por pasiva. Me encuentro con preguntas muy sencillas, pocas de dificultad media en las que razonando puedes sacarlas, y otras cuantas de dificultad elevada en las que solamente puedo defenderme a duras penas. Voy contestando y pasando a la plantilla tranquilamente, y cuando termino con la famosa curva de Kaplan-Meier, me levanto y me bajo a respirar el aire de una noche de sábado. Respiro y pienso.

Pienso en el cansancio, en el examen, en los amigos que lo vivieron como su MIR real, en donde me voy a tomar la cerveza postsimulacro, pero sobre todo, en la curiosa pareja del aula. No logro entenderlo. No sé por qué vuelven a hacerlo y me hubiese gustado preguntárselo. ¿Será que creen que haciendo los simulacros dos veces van a mejorar rendimiento? No sé. Pero bueno, lo que sí me queda claro es que de momento no es una prioridad el despeñarse con la preparación. Estos meses que quedan hasta la segunda vuelta, y aunque me consta que compañeros míos están estudiando como si estuviésemos a 4 días del examen, me los estoy tomando con mucha calma en el tema de sentarse a estudiar.

Para eso, ya habrá tiempo más adelante.


A.

8 de marzo de 2014

Clases de Psiquiatría y Cirugía General de 1ª Vuelta

Llevo varias semanas sin contar nada sobre cómo van trascurriendo las clases de primera vuelta en la academia, y no es por falta de ganas, sino más bien por falta de tiempo suficiente como para ponerme a escribir aquí tranquilamente. Es verdad que, en la Autónoma de Madrid, el segundo cuatrimestre de sexto solamente tiene dos asignaturas (Legal y Estadística), y que es considerado el cuatrimestre más tranquilo de toda la carrera. Pero también es verdad que entre las rotaciones por la mañana, y que en mi grupo hemos decidido agrupar clases de primera vuelta ahora para poder disfrutar un mes de vacaciones antes de empezar la segunda vuelta, no he podido sacar un hueco decente para pasarme por aquí.

Esta semana, sin ir más lejos, he tenido doblete. Psiquiatría el miércoles, con una clase larga en la que tratamos los grandes temas que se preguntan en el MIR (trastorno de ansiedad, esquizofrenia y otras psicosis, trastorno depresivo y consumo de drogas), y Cirugía General este mismo viernes. A pesar de haber sido dos largas tardes echadas en la academia, he de decir que han merecido la pena.

La clase de Psiquiatría no me provocaba una tremenda ilusión, ya que para mi es una de las asignaturas más feas y menos médicas de toda la carrera. Nunca me ha interesado mucho la patología mental, y mucho menos después de tener que estudiarme los 40 temas que conforman la asignatura en mi facultad. Sin embargo, la clase me sirvió para comprender cosas que memoricé en su momento sin mucho entusiasmo y además, gracias a lo dinámico de la explicación, el profesor logró que me llegase incluso a interesar en el contenido de la especialidad. En definitiva, fue una tarde bien invertida.

Igualmente, Cirugía General no es una de las especialidades que me atraigan por su contenido. Es verdad que, en mi opinión, tratan patología mucho más interesante que la Psiquiatría. Sin embargo, es cirugía, y como tal, no me entusiasma demasiado. La clase fue bastante dinámica, intercalando los test y las explicaciones, y siguiendo un índice bastante bien ordenado para mi gusto. Quizá gracias a ello y a que iba recordando cosas sueltas que aprendí en la carrera, logré permanecer hasta el final de la clase con la atención centrada en no perder detalle. ¡Y no fue fácil, eh! que la semana estaba sobre mis hombros, y dos clases de la academia en una sola semana se notan.

Aun así, y pese al cansancio acumulado una vez llegado el viernes, pienso en el mes que vamos a conseguir tener de vacaciones antes de empezar la segunda vuelta. Creo que una de las ideas que más le agobian a un estudiante del MIR es el "verano sin verano" que va a tener que pasar, y gracias a la buena organización de los delegados y a que la academia ha accedido a adelantarnos las clases, vamos a poder disfrutar de ese pedazo de vacaciones en el que descansar y recargar las pilas para lo que viene detrás.




A.

16 de febrero de 2014

Simulacro 4

Empieza el fin de semana y, mientras la gente aprovecha el descanso para salir de Madrid, o bien quedarse en casa tranquilamente, yo me levanto la mañana del sábado con el pensamiento en la cabeza de tener que dedicarle parte de ese día a hacer otro simulacro más. 

Esta vez sí, decidí que podía y debía hacerlo en la sede, para retomar al 100% la metódica y circunstancias que recrean el escenario del MIR. Y tanto es así, que al no llegar al primer llamamiento a las 15.30h., me toca esperarme hasta menos cuarto para poder entrar en el aula. Tanta formalidad me sorprende y decido hacer un último chequeo a las redes, antes de meterme de lleno en cinco horas seguidas con el móvil en modo avión. Me llaman, me dan el examen, tomo asiento y espero a que den el pistoletazo de salida.

Empiezo como de costumbre, contando las páginas y yéndome a la primera pregunta sin imágenes para empezar a contestar. "Digestivo. Empezamos fuerte..." A pesar de no haberla dado aun en la academia, me noto con más fluidez que en el simulacro anterior. Me cruzo con el Pylori por el camino y me encuentro de lleno con el hígado, temario que por lo visto debe ser importante, porque en cada simulacro aparecen unas diez preguntas... Termino ese bloque y llego a Endocrino. En este caso pasa lo contrario, ya que a pesar de haber dado ya la clase de primera vuelta, me topo con algunas cosas que me cuesta razonar "Venga, arranca, que estás muuuuy disperso". Pasamos a Neuro y me vuelvo a frenar un poco. Todo me suena pero todo por igual. Dudo mucho y al final me decido a responder sin mucha seguridad pero aplicando los consejos que ya tengo más o menos entrenados "Dos muy parecidas, busca el matiz. Dos contrarias, entre ellas está la buena..." Sigo con la estrategia dejando al margen los conocimientos puramente médicos y así llego a Cardio. "Esto sí que es empezar fuerte". Voy cogiendo soltura y respondiendo con más decisión. Llego a la 85 y me pongo a pasar a la plantilla. Descanso, tomo aire y sigo al siguiente bloque.

Voy avanzando con la misma planificación de siempre. Otras 50 preguntas, y pasar a la plantilla. Aunque esto me sirve de descanso, cuando han pasados dos horas de examen, empiezo a notar ese cosquilleo en la parte baja de mi abdomen y me doy cuenta. Me meo. Necesito salir al baño y aprovecho para lavarme la cara y despejarme un poco. Bebo algo de agua y vuelvo al aula. Ahora es cuando me pongo con las de reserva y me como mi insonoro sandwich. Y digo insonoro porque después de cuatro simulacros parece que algunas personas no han captado el concepto de "comida silenciosa" y deciden pelearse con el envoltorio más ruidoso que encontraron en la tienda de la esquina, para poder llevarse algo a la boca. 

Continúo igual y llego a bloques en los que me encuentro muy cómodo, como Hematología, Pediatría o Urología. Noto que las contesto con decisión, prácticamente seguro de estar acertando en la elección. Aparecen bloques hasta ahora desconocidos, como Geriatría o Anestesia. En ésta última, me encuentro con un enunciado interminable y decido poner en práctica un nuevo consejo "Léete la última parte de la pregunta, las respuestas y mira a ver si sacas algo en claro.... Hostia, esto es una Hipertermia Maligna 100%." Y efectivamente me doy cuenta de que he ganado ese pulso y respondo sin leerme más que cuatro cosas del enunciado. Y así, con técnicas de lo menos científicas, llego a las imágenes y las respondo como en simulacros anteriores. "No mires la imagen, no la mires..." En algunas no me hace falta, pero aun así le hecho un ojo para estar más seguro. En otras ni con la imagen. Las paso a la plantilla, recojo mis cosas y me largo.

Mientras bajo las escaleras me doy cuenta de que estoy mucho menos cansado que en los anteriores. Que he aguantado y no he llegado al final con la lengua fuera. No sé si será porque me ha parecido un simulacro más fácil en comparación con el anterior, o simplemente que ya me voy haciendo a esto de estar durante cinco horas con el culo apoyado en la silla sin levantarme más que para un pis rápido. Salgo contento sabiendo que, independientemente de los resultados, he dado un paso más hacia delante y ahora parece que soy capaz de acabar el examen como una persona humana y no como un Caminante.


A.

4 de febrero de 2014

Simulacro 3

Tras un fin de semana dedicándole horas a leer en internet los distintos puntos de vista sobre cómo fue el #2MIR14, y leyendo en el blog de GangasMIR las conclusiones que va sacando sobre la distribución de la población de examen, me siento delante del ordenador pra contar por aquí como me fue el tercer simulacro.

Los que os preparéis en mi misma academia pensaréis "Un poco tarde ¿no?". No voy a ser yo quien os quite la razón. Lo que pasa es, que si terminé exámenes un viernes por la tarde, la mañana de ese mismo sábado tendría que haberme levantado temprano para estar en la academia a las 9.00h haciendo un examen de cinco horas. Y eso, como podréis imaginar, es un criterio de exclusión directo para desplazarse y hacerlo en la sede.

La verdad es que todos mis compañeros que ya lo habían hecho me hablaban de que esta vez el simulacro era mucho más difícil que el anterior, y que acabaron desesperados, haciéndolo mucho peor que en las dos ocasiones anteriores. Por ello, he ido retrasando el momento, pero viendo que dentro de poco se me echa encima el cuarto simulacro, decidí que no había mejor momento para hacerlo que el domingo postMIR.

Fijo la misma hora que la academia. "Empezaré a las 16,00h.", me digo. Por eso mismo, me preparo un café con el que intercambio los últimos minutos antes de dedicarle la tarde del domingo a un "planazo" como éste. Me resigno, preparo el escenario, y comienzo la función. Desde el primer minuto intento tomármelo mucho más en serio que en el simulacro 2, y me preparo la mesa como si del examen se tratase. Me marco los tiempos y sigo las indicaciones de siempre. Me topo con las primeras preguntas con tan mala suerte de que se trata del bloque de Psiquiatría "¿Puuur qué?". Decido que contesto como siempre, arriesgándome prácticamente en todo. "Te han dicho que te la juegues en casi todas ahora y aprendas a lucharlas." Sigo pasando de bloque en bloque y después de pasar por una Hematología que me revuelve las tripas, empiezo a ver que lo estoy llevando mucho más centrado que el anterior "No tengo ni puta idea de nada de lo que estoy contestando, pero bueno, por lo menos sigo sentado y aun no he atracado la nevera". Paso a la plantilla cuando llego a las cincuenta preguntas y continúo con las siguientes cincuenta. Me noto fresco y decido hacer las de reserva antes de hacer parada por el baño y refrescarme la cara.

Sigo respondiendo tras un breve descanso y veo que las cosas van yendo con relativa fluidez. Controlo los tiempos, me la estoy jugando a base de descartar una o dos respuestas, y aun no estoy demasiado cansado. Sin embargo, a medida que avanzo empiezo a notar los efectos de la silla "¿Me está saliendo una úlcera por presión?". Me muevo y veo que no, ni un poco de eritema. Se me han dormido las piernas, pero me digo a mi mismo que no debo levantarme. Prevengo la trombosis moviéndolas un poco, e intento volver a las preguntas "¿Cuántas faltan?". Ahora sí, empiezo a flojear. Los bloques se me hacen eternos. Las preguntas que antes, a pesar de no tener ni idea, me invitaban a responder, ahora me hacen dudar si respondo o no. Tacho más por intuición que por certeza científica. "Ha llegado el momento" me levanto y abro la nevera. Encuentro unas suculentas pastas que una buena amiga había osado dejarme en casa el día de antes. "Lo siento páncreas, pero te toca currar después de lo que te voy a echar". Me como todas como si no fuese a comer hasta final de mes. Pregunta. Pasta. Pregunta. Pasta. Pregunta. Pasta. Y así, hasta que acabo las pastas, que no las preguntas.

Va quedando menos, y después del pico de glucemia, me noto un poco más fresco. Ya solamente me quedan unas 20 y las imágenes. Miro el reloj y me sonríe. Nos vamos haciendo amigos en lo que a simulacros se refiere. Contesto con soltura algunas preguntas, y otras sin embargo me requieren más tiempo. No entiendo bastantes, pero descartando con algunos trucos de la academia creo que voy acertando alguna que otra. Termino el último bloque, lo paso a la plantilla y me centro en las imágenes. "No las mires, sin ellas dicen que se puede" "Ummm, ni idea" Miro la imagen "Ummm, ni idea". Dejo las dos primeras en blanco y continúo con las últimas veintiocho preguntas de todo el simulacro. Llego al final, las paso y me doy una palmadita en el pecho. "Muy bien chaval, así me gusta".

Pasa un rato y mientras paso la plantilla, pienso que a pesar de que me ha parecido más dificil que los dos anteriores, me he notado más centrado. No he logrado aguantar la concentración al 100% durante todo el simulacro, pero siento que he durado más tiempo con la atención semi-centrada. Termino de pasar la plantilla y me alegra el resultado. Sé que de momento no es nada relevante, pero a nadie le amarga un dulce. Miro por asignaturas y veo que generalmente todas tienen peores puntuaciones que en el simulacro anterior (el más fácil de los tres hasta el momento), pero con un matiz. Algunas asignaturas que he ido viendo a lo largo de estos meses en la academia reflejan un aumento progresivo desde el primer simulacro hasta ahora. No es nada exagerado, pero sí suficiente como para que me dé cuenta "Otra palmada en el pecho por lo bien que lo hemos hecho".

Decido que es hora de ponerle fin a esta condena y apago el ordenador, cerrando hasta el viernes todo contacto con mi preparación para el MIR, pero sin perder de vista los resultados provisionales que van publicándose sobre esta convocatoria. Y es ahí, justo en ese momento, cuando me doy cuenta de que ahora sí, somos los siguientes de la lista.


A.

26 de enero de 2014

Clase Endocrino 1ª Vuelta

Ya estamos aquí otra vez. Tras unos exámenes bastante agradecidos, hemos vuelto a la academia. Supuestamente debería haber vuelto el sábado pasado a hacer el tercer simulacro en horario de mañana, pero como terminé exámenes ese viernes por la tarde, pensé que lo mejor sería tomarme un descanso y que no iba a madrugar el primer día que podía permitirme quedarme en la cama sin horario. 

Ayer, primera clase de CTO del año, tuvimos el placer-dureza de toparnos con Endocrino. ¿Mi opinión sobre ella? Me gusta, y mucho. La teoría es muy agradecida para las personas que nos gusta razonar más que memorizar. Es bastante integradora, por lo que es una especialidad que me gusta bastante sobre el papel. Sin embargo, cuando quiere, puede convertirse en un hueso duro de roer.

La clase empieza como siempre. Presentación y organización del temario de primera vuelta. La asignatura de Endocrino tiene dos clases asignadas en primera vuelta (la segunda clase la daré este mismo lunes), por lo que se reparte el temario entre estos dos días. Ayer nos dedicamos a abordar la patología el eje hipotálamo-hipofisario y la patología de la glándula tiroides y el lunes nos centraremos sobre todo en diabetes y suprarrenales. ¿La profesora? Una neoadjunta del Hospital Ramón y Cajal con una capacidad docente muy destacable. Concisa donde debe y amena donde puede.

Lo primero que hacemos es un repaso del control de la secreción de todas las hormonas dependientes del eje hipotálamo-hipofisario, por lo que a la hora de entender las consecuencias y tratamiento de cada enfermedad se hace bastante más fácil. Como siempre, vamos haciendo las preguntas del test de primera vuelta para completar las explicaciones. En mi facultad la asignatura de Endocrino la damos en quinto, por lo que la tengo medianamente reciente y además, como se encarga de recordarnos a intervalos de diez minutos la profesora, en mi hospital la docencia de esta asignatura es extremadamente buena. 

Recuerdo muchas cosas y otras no tanto, pero aun así me resultan sencillas de recordar. Avanza la clase con las hiperprolactinemias, el panhipopituitarismo, la acromegalia y el déficit de hormona del crecimiento, y llegados a este punto, se hace necesario el descanso. Aire, nutrientes y vuelta al mundo de las hormonas. 

Tras el descanso cerramos el estudio del primer bloque con la patología de la neurohipófisis, tratando tanto la diabetes insípida como el SIADH. Se nota el descanso, pero también el bombardeo de información. Empieza el tiroides y me topo con una situación que me recuerda mucho la filosofía de la universidad en la que estudio. Nos plantea una analítica básica y vemos que muchos de los que estamos en el aula no tenemos del todo claro si es un hipotiroidismo primario o uno central. Pienso "Es normal, después de estudiar sobre muchas otras cosas, estoy desentrenado. Aunque bien es verdad que es una cosa tan básica que no deberías haber olvidado". Sin embargo, nos menciona que hay una patología muy rara que seguramente no conozcamos que es el Síndrome de Pendred. Falso, lo conozco. Y es entonces cuando me doy cuenta de la paradoja de recordar perfectamente esa rareza y no recordar lo que necesita saber un médico general, que se supone que es el objetivo de la formación de pregrado. 

Pasando por alto este inciso mental que me permito durante la clase, mi mente vuelve al aula y continua escuchando el diagnóstico diferencial de las diferentes causas de hipotiroidismo. Miro el reloj cada pocos minutos. Mi cerebro ya está pidiendo a gritos que le haga el favor de desconectar. Llegan las nueve y le concedo su merecido capricho. 

Una semana más, y a pesar de los engorroso del asunto, salgo contento esperando que empiece un fin de semana de merecido descanso, sabiendo que junto con esta clase, las que vienen empiezan a suponer el grueso de la MIRicina. Siguiente parada: Cardiología



A.