Otra semana más de estudio a la espalda, en la que he dejado atrás Nefrología y Traumatología. La primera, interesante y compleja. La segunda, menos compleja y mucho menos interesante a mi juicio.
El estudio de Nefrología me ha resultado bastante tedioso de encajar, ya que hace falta manejar con fluidez toda la fisiología renal para poder dominar con cierta soltura la patología renal. Por ello, la academia nos propudo un planning en el que empezábamos con un gran repaso de toda la fisio, y luego nos centrábamos en las partes más importantes de la patología de cara al MIR: las glomerulonefritis y las enfermedades sistémicas con afectación renal. Centrando el estudio en eso no ha ido mal la verdad, aunque he de decir que necesita mucho más tiempo que Urología para poder responder a los test y los desgloses con confianza. Además de eso, los siguientes bloques de estudio se centraron en cosas de menor importacia, pero igualmente preguntables en el examen, como son las tubulopatías, las enfermedades vasculares renales o la insuficiencia renal.
¿Lo bueno? De más a menos. Me gusta empezar poco a poco la verdad, pero esta vez he agradecido que fuese al contrario, ya que los últimos días de estudio (le he dedicado 5 días) se me estaban haciendo muy pesados por el hecho de estar continuamente centrado en un sólo órgano. ¿Lo malo? Muchos detalles difíciles de memorizar en conjunto que terminan haciendo que tengas pequeños fallos a la hora de responder las preguntas (tampoco me preocupa mucho a estas alturas, veremos más adelante) ¿La clase? Como la anterior, muy buena, con un repaso exhaustivo del temario principal. Aunque debo decir que también se me hizo pesada en los momentos en los que abordábamos temas que me sé bastante bien y que explicaban desde cero (una orientación muy de primera vuelta).
El estudio de Traumatología, sin embargo, ha sido mucho menos complejo de entender. Básicamente, si has jugado a Mecano de pequeño tienes bastante trabajo hecho, y solamente debes entender y memorizar ciertas indicaciones de cirugía o tratamiento conservador.
Como con la anterior, en Trauma nos han dado el planning priorizando los temas más preguntados, y de todos ellos el más importante es sin duda el de las fracturas. Una por una. Con sus epónimos y sus polladitas. Que si es viejo se hace esto, y que si es joven lo otro. Que si es intracapsular se trata así, y si es extracapsular de esta forma... A mi juicio, un auténtico coñazo. Además, en el manual los temas son densos hasta morir, por lo que he agradecido que la academia me dijese qué es lo que me debía estudiar, porque coger el manual y estudiárselo de arriba a abajo, si no te gusta la Trauma, debe ser insufrible.
¿Lo bueno? Sistemática y resumida respecto a lo contenido en el manual. Si vas al grano es fácil dominar cada "cuadro típico" que al fin y al cabo es lo que me intersa de cara al MIR. En el examen suelen ser casos clínicos, acompañados o no de imagen (asignatura muy susceptible de caer con imagen por su alta dependencia de la radiología simple), por lo que saberse el caso clínico típico y el manejo puede ser más que suficiente, sin tener que entrar en detalles minuciosos de la teoría. ¿Lo malo? La pérdida de contacto con la medicina al uso. El elevado número de epónimos en cada fractura, luxación, osteocondrosis, maniobra exploratoria... Por normal general no muy preguntados, pero de esas cosas que o sabes seguro o no. Nada deducible. ¿La clase? No sé, a ello voy. Esperenos que la gente vaya estudiada y con dudas razonables, y evitemos un poco la insana costumbre de interrumpir la clase para hacer preguntas que, como dice Irene, son o del tipo "en el manual dice..." o preguntas sobre temas bastante básicos que si has estudiado lo más mínimo deberías manejar.
Saludos,
A.
Blog personal de un estudiante de Medicina en su último curso, plagado de reflexiones de los últimos años de carrera y actualmente iniciándose en la preparación del examen MIR
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16 de julio de 2014
29 de marzo de 2014
Clase de Traumatología 1ª Vuelta
Ya van quedado pocas cosas que ver durante la primera vuelta de preparación, y la verdad es que tengo ganas de hacer una pausa en lo que a la academia se refiere. Esto de ir todos los viernes a la academia, aunque sé que es fructífero y que las sensaciones posteriores suelen ser buenas, da una pereza horrible cuando ves que, después de una semana entera de madrugones y de rotaciones, tienes que quedarte hasta las 22.00h metido en una clase escuchando un temario que a veces ni te gusta. Y este es el caso de esta semana: Traumatología.
En mi universidad la cursamos durante quinto de carrera, y puedo decir que desde el principio tenía claro que no era lo mío. Y quizá por eso no iba con muchas ganas a la clase de ayer. Sin embargo, un poco de optimismo y una buena dosis de cafeína, me invitaron a poder ir a la sede y cumplir con lo que tocaba.
La clase empiezó bien, con una traumatóloga muy simpática y agradable, que empezó haciendo un repaso general de conceptos básicos de traumatología. De ahí pasamos a comentar las fracturas por regiones, de forma sistemática y muy ordenada. Sin embargo, y al contrario que en la mayoría de las clases de la academia, me pareció una clase muy poco enfocada al MIR. Hablamos de todas las fracturas que figuraban en el manual, sin hacer especial atención a cosas tan típicas como por ejemplo a qué lesión neurovascular distal estaban asociadas clásicamente. Fue una clase que me recordó más a las clases de la universidad que a cualquier otra dada en la academia. Ordenada y sistemática, sí, pero extensa y quizá excesiva.
Por otro lado, no hicimos tantas preguntas de test como en otras ocasiones. Tal vez fuese porque solamente tenemos una clase durante la primera vuelta y se queda insuficiente, no lo sé. Pero la verdad es que eché en falta poder ejemplificar las cosas con preguntas de desgloses o simplemente con los test de primera vuelta.
Por todo ello, a medida que iba avanzando la tarde, y los abandonos del aula se iban haciendo cada vez más llamativos, mi concentración aprovechaba cada apertura de la puerta para escaparse a tomar un poco de aire. Después del descanso, y con un un veinte porciento menos de personas en el aula, costaba mantener la atención. Ya fuese porque la explicación no me estaba encandilando, o porque la traumatología no me gusta nada y desconectaba con facilidad, o porque a las 20.00h de un viernes hay muchas cosas en las que pensar, o incluso porque el kebap que tenía en el estómago estaba dando más guerra de la que esperaba. Fuese cual fuese el motivo, el resumen es que acabé con el cuerpo en el aula y con la mente Dios sabe donde.
A.
En mi universidad la cursamos durante quinto de carrera, y puedo decir que desde el principio tenía claro que no era lo mío. Y quizá por eso no iba con muchas ganas a la clase de ayer. Sin embargo, un poco de optimismo y una buena dosis de cafeína, me invitaron a poder ir a la sede y cumplir con lo que tocaba.
La clase empiezó bien, con una traumatóloga muy simpática y agradable, que empezó haciendo un repaso general de conceptos básicos de traumatología. De ahí pasamos a comentar las fracturas por regiones, de forma sistemática y muy ordenada. Sin embargo, y al contrario que en la mayoría de las clases de la academia, me pareció una clase muy poco enfocada al MIR. Hablamos de todas las fracturas que figuraban en el manual, sin hacer especial atención a cosas tan típicas como por ejemplo a qué lesión neurovascular distal estaban asociadas clásicamente. Fue una clase que me recordó más a las clases de la universidad que a cualquier otra dada en la academia. Ordenada y sistemática, sí, pero extensa y quizá excesiva.
Por otro lado, no hicimos tantas preguntas de test como en otras ocasiones. Tal vez fuese porque solamente tenemos una clase durante la primera vuelta y se queda insuficiente, no lo sé. Pero la verdad es que eché en falta poder ejemplificar las cosas con preguntas de desgloses o simplemente con los test de primera vuelta.
Por todo ello, a medida que iba avanzando la tarde, y los abandonos del aula se iban haciendo cada vez más llamativos, mi concentración aprovechaba cada apertura de la puerta para escaparse a tomar un poco de aire. Después del descanso, y con un un veinte porciento menos de personas en el aula, costaba mantener la atención. Ya fuese porque la explicación no me estaba encandilando, o porque la traumatología no me gusta nada y desconectaba con facilidad, o porque a las 20.00h de un viernes hay muchas cosas en las que pensar, o incluso porque el kebap que tenía en el estómago estaba dando más guerra de la que esperaba. Fuese cual fuese el motivo, el resumen es que acabé con el cuerpo en el aula y con la mente Dios sabe donde.
A.
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