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5 de diciembre de 2014

Psicología y otras preguntas sin 5 opciones

Aunque no lo parezca, sigo vivo. El MIR no ha conseguido matarme, al menos de momento. Solamente me quita tiempo. Mucho tiempo. Quizá más del que me gustaría. Cuando termina el día solamente quiero descansar la mente y alejar mis pensamientos de cualquier cosa relacionada con ello. Cuando termina la semana, no paro por casa, arañando hasta el último minuto de domingo de libertad del que sigo disfrutando (por el momento).

Lo bueno es que de momento estoy viendo resultados al esfuerzo y las netas van subiendo. El percentil me viene dando más igual (sobre todo sabiendo que la academia hincha mucho los simulacros, o bien algunos compañeros superdotados son capaces de sacar 220 netas, cosa que ni me planteo).

Ya llevo unas cuantas asignaturas repasadas y, si de algo me alegro, es de la cantidad de resúmenes y esquemas que hice durante la segunda vuelta (si algún futuro MIR me lee en estos momentos, que capte el mensaje). Voy rápido y al grano. Priorizando y sacando el tiempo para lo que considero más importante: preguntas, preguntas y más preguntas.

Aun así, y a pesar de verme bien, ya me he dado cuenta de que hemos entrado en la "fase psicológica" del examen. En la fase de ir al simulacro y pensar "por tu madre, no me jodas y que salga bien". El momento de meter la plantilla y notar ese algo en el estómago. El momento de pensar "esta pregunta de estadística la he tenido bien dos veces, ya no la miro más de cara al examen, que tengo que dedicarle tiempo a otras" y empezar a seleccionar muy bien la información.

Ahora hemos llegado al momento en el que los nervios pueden hacernos jugar una mala baza. Pensar "¿y si les da por innovar?", "¿y si al final no me da?", "¿y si me estanco aquí?", "¿y si soy único en mi especie y a partir de ahora no mejoro lo que espero?"... De verdad, que egocéntricos llegamos a ser.

Esto solo ayuda a aumentar la incertidumbre y hacer que miremos el calendario sabiendo que ya quedan menos de dos meses para el examen. Algo de nervios si que me entran, pero la verdad es que hay que saber jugar con los nervios y aprovecharlos como motivación, más que tenerlos como un obstáculo.


Como mi profesora de Biología del colegio me dijo una vez, "Hay exámenes que son de conocimientos, y hay otros que son de madurez". Gracias Mercedes, ahora sé que es verdad.

A.

19 de marzo de 2014

Simulacro 5

Después de tres sábados de descanso en lo que a simulacros se refiere, vuelvo a pegar el culo al asiento durante cinco largas horas para intentar estrujar mi cerebro e ir depurando un poco la técnica de examen.

Como siempre, una comida ligera para no deplecionar la cabeza de sangre y un cafetillo para despertar, ponen en marcha el ritualismo de los sábados de simulacro. Llego a la sede, y como en la vez anterior, me toca esperar al segundo llamamiento debido al revuelo que se forma en la entrada de las aulas y que hace imposible enscuchar como nos llaman. Me llaman, me siento y me pongo a hablar con una compañera de clase.

Cuál es mi sorpresa cuando escuchamos a dos chicos de delante decirle a un tercero "Nosotros ya lo hemos hecho, pero venimos a ver si después de corregirlo hemos mejorado algo". Y es ahí donde me pierdo. Ya me habían comentado que este simulacro era exactamente el MIR de esta convocatoria, pero por mucho que se supiese cuál era el contenido del examen, lo último que se me pasaba por la cabeza era que alguien fuese capaz de dedicarse a hacerlo dos veces. ¿Será que no tuvo suficiente con hacerlo una vez? A mi la verdad es que se me ocurre un par de ideas en las que invertir el sábado por la tarde mucho mejor que en repetir una cosa que ya he hecho. No sé si es motivación o autoengaño, pero la verdad es que no pude más que compadecerme de la pareja.

Llegan las 16.00 y empezamos a hacer un examen que ya sabíamos que había sido calificado como el más dificil de las tres últimas convocatorias. Y quizá sea eso lo que agudice el ingenio, o lo que me resigne a hacer acopio de trucos y técnica de examen más que de conocimiento puramente teórico. Aprovecho y, además de seguir rigurosamente la estrategia de los anteriores simulacros, pongo en práctica los trucos que se nos han comentado por activa y por pasiva. Me encuentro con preguntas muy sencillas, pocas de dificultad media en las que razonando puedes sacarlas, y otras cuantas de dificultad elevada en las que solamente puedo defenderme a duras penas. Voy contestando y pasando a la plantilla tranquilamente, y cuando termino con la famosa curva de Kaplan-Meier, me levanto y me bajo a respirar el aire de una noche de sábado. Respiro y pienso.

Pienso en el cansancio, en el examen, en los amigos que lo vivieron como su MIR real, en donde me voy a tomar la cerveza postsimulacro, pero sobre todo, en la curiosa pareja del aula. No logro entenderlo. No sé por qué vuelven a hacerlo y me hubiese gustado preguntárselo. ¿Será que creen que haciendo los simulacros dos veces van a mejorar rendimiento? No sé. Pero bueno, lo que sí me queda claro es que de momento no es una prioridad el despeñarse con la preparación. Estos meses que quedan hasta la segunda vuelta, y aunque me consta que compañeros míos están estudiando como si estuviésemos a 4 días del examen, me los estoy tomando con mucha calma en el tema de sentarse a estudiar.

Para eso, ya habrá tiempo más adelante.


A.

16 de febrero de 2014

Simulacro 4

Empieza el fin de semana y, mientras la gente aprovecha el descanso para salir de Madrid, o bien quedarse en casa tranquilamente, yo me levanto la mañana del sábado con el pensamiento en la cabeza de tener que dedicarle parte de ese día a hacer otro simulacro más. 

Esta vez sí, decidí que podía y debía hacerlo en la sede, para retomar al 100% la metódica y circunstancias que recrean el escenario del MIR. Y tanto es así, que al no llegar al primer llamamiento a las 15.30h., me toca esperarme hasta menos cuarto para poder entrar en el aula. Tanta formalidad me sorprende y decido hacer un último chequeo a las redes, antes de meterme de lleno en cinco horas seguidas con el móvil en modo avión. Me llaman, me dan el examen, tomo asiento y espero a que den el pistoletazo de salida.

Empiezo como de costumbre, contando las páginas y yéndome a la primera pregunta sin imágenes para empezar a contestar. "Digestivo. Empezamos fuerte..." A pesar de no haberla dado aun en la academia, me noto con más fluidez que en el simulacro anterior. Me cruzo con el Pylori por el camino y me encuentro de lleno con el hígado, temario que por lo visto debe ser importante, porque en cada simulacro aparecen unas diez preguntas... Termino ese bloque y llego a Endocrino. En este caso pasa lo contrario, ya que a pesar de haber dado ya la clase de primera vuelta, me topo con algunas cosas que me cuesta razonar "Venga, arranca, que estás muuuuy disperso". Pasamos a Neuro y me vuelvo a frenar un poco. Todo me suena pero todo por igual. Dudo mucho y al final me decido a responder sin mucha seguridad pero aplicando los consejos que ya tengo más o menos entrenados "Dos muy parecidas, busca el matiz. Dos contrarias, entre ellas está la buena..." Sigo con la estrategia dejando al margen los conocimientos puramente médicos y así llego a Cardio. "Esto sí que es empezar fuerte". Voy cogiendo soltura y respondiendo con más decisión. Llego a la 85 y me pongo a pasar a la plantilla. Descanso, tomo aire y sigo al siguiente bloque.

Voy avanzando con la misma planificación de siempre. Otras 50 preguntas, y pasar a la plantilla. Aunque esto me sirve de descanso, cuando han pasados dos horas de examen, empiezo a notar ese cosquilleo en la parte baja de mi abdomen y me doy cuenta. Me meo. Necesito salir al baño y aprovecho para lavarme la cara y despejarme un poco. Bebo algo de agua y vuelvo al aula. Ahora es cuando me pongo con las de reserva y me como mi insonoro sandwich. Y digo insonoro porque después de cuatro simulacros parece que algunas personas no han captado el concepto de "comida silenciosa" y deciden pelearse con el envoltorio más ruidoso que encontraron en la tienda de la esquina, para poder llevarse algo a la boca. 

Continúo igual y llego a bloques en los que me encuentro muy cómodo, como Hematología, Pediatría o Urología. Noto que las contesto con decisión, prácticamente seguro de estar acertando en la elección. Aparecen bloques hasta ahora desconocidos, como Geriatría o Anestesia. En ésta última, me encuentro con un enunciado interminable y decido poner en práctica un nuevo consejo "Léete la última parte de la pregunta, las respuestas y mira a ver si sacas algo en claro.... Hostia, esto es una Hipertermia Maligna 100%." Y efectivamente me doy cuenta de que he ganado ese pulso y respondo sin leerme más que cuatro cosas del enunciado. Y así, con técnicas de lo menos científicas, llego a las imágenes y las respondo como en simulacros anteriores. "No mires la imagen, no la mires..." En algunas no me hace falta, pero aun así le hecho un ojo para estar más seguro. En otras ni con la imagen. Las paso a la plantilla, recojo mis cosas y me largo.

Mientras bajo las escaleras me doy cuenta de que estoy mucho menos cansado que en los anteriores. Que he aguantado y no he llegado al final con la lengua fuera. No sé si será porque me ha parecido un simulacro más fácil en comparación con el anterior, o simplemente que ya me voy haciendo a esto de estar durante cinco horas con el culo apoyado en la silla sin levantarme más que para un pis rápido. Salgo contento sabiendo que, independientemente de los resultados, he dado un paso más hacia delante y ahora parece que soy capaz de acabar el examen como una persona humana y no como un Caminante.


A.

4 de febrero de 2014

Simulacro 3

Tras un fin de semana dedicándole horas a leer en internet los distintos puntos de vista sobre cómo fue el #2MIR14, y leyendo en el blog de GangasMIR las conclusiones que va sacando sobre la distribución de la población de examen, me siento delante del ordenador pra contar por aquí como me fue el tercer simulacro.

Los que os preparéis en mi misma academia pensaréis "Un poco tarde ¿no?". No voy a ser yo quien os quite la razón. Lo que pasa es, que si terminé exámenes un viernes por la tarde, la mañana de ese mismo sábado tendría que haberme levantado temprano para estar en la academia a las 9.00h haciendo un examen de cinco horas. Y eso, como podréis imaginar, es un criterio de exclusión directo para desplazarse y hacerlo en la sede.

La verdad es que todos mis compañeros que ya lo habían hecho me hablaban de que esta vez el simulacro era mucho más difícil que el anterior, y que acabaron desesperados, haciéndolo mucho peor que en las dos ocasiones anteriores. Por ello, he ido retrasando el momento, pero viendo que dentro de poco se me echa encima el cuarto simulacro, decidí que no había mejor momento para hacerlo que el domingo postMIR.

Fijo la misma hora que la academia. "Empezaré a las 16,00h.", me digo. Por eso mismo, me preparo un café con el que intercambio los últimos minutos antes de dedicarle la tarde del domingo a un "planazo" como éste. Me resigno, preparo el escenario, y comienzo la función. Desde el primer minuto intento tomármelo mucho más en serio que en el simulacro 2, y me preparo la mesa como si del examen se tratase. Me marco los tiempos y sigo las indicaciones de siempre. Me topo con las primeras preguntas con tan mala suerte de que se trata del bloque de Psiquiatría "¿Puuur qué?". Decido que contesto como siempre, arriesgándome prácticamente en todo. "Te han dicho que te la juegues en casi todas ahora y aprendas a lucharlas." Sigo pasando de bloque en bloque y después de pasar por una Hematología que me revuelve las tripas, empiezo a ver que lo estoy llevando mucho más centrado que el anterior "No tengo ni puta idea de nada de lo que estoy contestando, pero bueno, por lo menos sigo sentado y aun no he atracado la nevera". Paso a la plantilla cuando llego a las cincuenta preguntas y continúo con las siguientes cincuenta. Me noto fresco y decido hacer las de reserva antes de hacer parada por el baño y refrescarme la cara.

Sigo respondiendo tras un breve descanso y veo que las cosas van yendo con relativa fluidez. Controlo los tiempos, me la estoy jugando a base de descartar una o dos respuestas, y aun no estoy demasiado cansado. Sin embargo, a medida que avanzo empiezo a notar los efectos de la silla "¿Me está saliendo una úlcera por presión?". Me muevo y veo que no, ni un poco de eritema. Se me han dormido las piernas, pero me digo a mi mismo que no debo levantarme. Prevengo la trombosis moviéndolas un poco, e intento volver a las preguntas "¿Cuántas faltan?". Ahora sí, empiezo a flojear. Los bloques se me hacen eternos. Las preguntas que antes, a pesar de no tener ni idea, me invitaban a responder, ahora me hacen dudar si respondo o no. Tacho más por intuición que por certeza científica. "Ha llegado el momento" me levanto y abro la nevera. Encuentro unas suculentas pastas que una buena amiga había osado dejarme en casa el día de antes. "Lo siento páncreas, pero te toca currar después de lo que te voy a echar". Me como todas como si no fuese a comer hasta final de mes. Pregunta. Pasta. Pregunta. Pasta. Pregunta. Pasta. Y así, hasta que acabo las pastas, que no las preguntas.

Va quedando menos, y después del pico de glucemia, me noto un poco más fresco. Ya solamente me quedan unas 20 y las imágenes. Miro el reloj y me sonríe. Nos vamos haciendo amigos en lo que a simulacros se refiere. Contesto con soltura algunas preguntas, y otras sin embargo me requieren más tiempo. No entiendo bastantes, pero descartando con algunos trucos de la academia creo que voy acertando alguna que otra. Termino el último bloque, lo paso a la plantilla y me centro en las imágenes. "No las mires, sin ellas dicen que se puede" "Ummm, ni idea" Miro la imagen "Ummm, ni idea". Dejo las dos primeras en blanco y continúo con las últimas veintiocho preguntas de todo el simulacro. Llego al final, las paso y me doy una palmadita en el pecho. "Muy bien chaval, así me gusta".

Pasa un rato y mientras paso la plantilla, pienso que a pesar de que me ha parecido más dificil que los dos anteriores, me he notado más centrado. No he logrado aguantar la concentración al 100% durante todo el simulacro, pero siento que he durado más tiempo con la atención semi-centrada. Termino de pasar la plantilla y me alegra el resultado. Sé que de momento no es nada relevante, pero a nadie le amarga un dulce. Miro por asignaturas y veo que generalmente todas tienen peores puntuaciones que en el simulacro anterior (el más fácil de los tres hasta el momento), pero con un matiz. Algunas asignaturas que he ido viendo a lo largo de estos meses en la academia reflejan un aumento progresivo desde el primer simulacro hasta ahora. No es nada exagerado, pero sí suficiente como para que me dé cuenta "Otra palmada en el pecho por lo bien que lo hemos hecho".

Decido que es hora de ponerle fin a esta condena y apago el ordenador, cerrando hasta el viernes todo contacto con mi preparación para el MIR, pero sin perder de vista los resultados provisionales que van publicándose sobre esta convocatoria. Y es ahí, justo en ese momento, cuando me doy cuenta de que ahora sí, somos los siguientes de la lista.


A.

15 de diciembre de 2013

Simulacro 2

No han pasado más de cuatro semanas desde la experiencia del primer simulacro, y ahora, a cuatro días de un examen de la Facultad, tenía programado el segundo. Llevaba toda la semana dándole vueltas a las dos opciones. "Me levanto temprano, estudio un poco y voy a la sede" o "Dios, ni de coña puedo estar cinco horas haciendo un simulacro. Ya lo haré después con más calma". Pues bien, después de mucho pensar en esas dos opciones, opté por la tercera "Buah, me centro en el examen de Farma y hago el simulacro la semana que viene... Joder que aburrimiento, no me apetece estudiar ¿qué hago? Son las 17.00h y ya es tarde para ir a hacer el simulacro a la sede. Ah no! Espera, me lo descargo y lo hago en casa ahora". Como podrás imaginar, lo que en un principio parecía la solución a todas las dudas, se acabó convirtiendo en todo menos en un simulacro hecho y derecho.

Me siento en el sofá y descargo el documento PDF de la página del alumno. Lo abro y pienso en los consejos que nos han repetido varias veces ya. "Contar las páginas? Yo cuento lo que quieras, pero como no vengas a mi casa a darme el Modelo de examen 0..." Empiezo por la primera pregunta y me lo pienso " ¡Hostia, no!, que se empezaba por la primera sin imagen" Me voy a la 31 y es de Digestivo "Defiéndete como sepas-puedas" paso sin ton ni son, descartando bastantes respuestas de cada pregunta, y quedándome siempre con unas dos o tres posibilidades. Toca jugársela y vivo el simulacro como el anuncio del PALO "¡UN PUEDEEEEEEEEEEEE!". Marco la del "puede" como verdadera y continúo. Paso a Cardio y me siento más cómodo, respondo con mediana soltura y me agarro como si me fuese la vida en ello a cada uno de los trucos que nos han contado. "Una respuesta larga sacada como de un libro. ¡Ésta! Una oveja negra... ¡ésta!". De ahí paso a Neumo, y sin mucha gloria avanzo hasta Reuma, Neuro, Endocrino, Hemato, Nefro... "¿Qué pasa, que en este simulacro no caen preguntas de las especialidades que ya he dado clase en la academia?" Que desesperación.

Entre medias de todo esto no paro quieto. Las 352 posturas que he adoptado hasta el momento no me resultan del todo cómodas, a pesar de estar sentado en el chaise-longue del sofá, con una coca-cola y unas patatas haciéndome una grata compañia. "Muy bien A., a los simulacros hay que venir preparado". Intento respetar los tiempos en la medida de lo que me es posible, pero la verdad es que la diferencia entre estar en una clase o en tu propia casa hace que te tomes las cosas de otra manera. Miro el reloj. Voy bien de tiempo teórico, así que creo que la cosa tampoco está siendo tan catastrófica. Continúo con el examen, escribiendo las respuestas de 50 en 50 en un folio en sucio que encuentro. "Venga, ahora que has empezado no puedes dejarlo a medias, que estas cosas o se hacen del tirón o no se hacen...". Me acomodo el cuello, me estiro, cambio las patatas fritas por unas galletas saladas para amenizar la tarde y sigo.

Estadística. "NO, que no cunda el pánico. Has dado dos clases en la academia que te han dejado claro de qué va la cosa y estas estudiando Farma Clínica que algo debe ayudar. Respira tranquilo y piensa, joder" Leo tranquilo haciendo caso a mi yo interior y veo que es verdad. Las clases me han cambiado la manera de ver las preguntas. Lo que en el primer simulacro juraría haber visto escrito en sánscrito, esta vez tenía algo (no todo) de sentido. "Uy sí, esto me huele a que es la B" "Ésta cláramente no es ni la A, ni la C, ni la D. ¡Qué empiecen los septuagésimo quintos Juegos del Hambre!". Termino con la sensación de haberme defendido mejor que en el anterior, o por lo menos haber entendido mejor lo que me preguntaban.

Continúo con el mismo método que en el simulacro anterior hasta llegar al final. Solamente había una diferencia: estaba en mi casa. En un sofá, con un surtido de aperitivos y una coca-cola rellenable que me empujaba cada 45 minutos al baño; con un ordenador en vez de un cuadernillo; con el móvil vibrando a intervalos de 20 minutos (como mucho); y con un hilo musical de fondo que, al igual que calma a las fieras, apaciguaba mis ganas de estar haciendo el simulacro. Me miro las imágenes que me suenan de haberlas visto en el MIR de hace uno o dos años, termino de pasar las respuestas a mi "plantilla" y lo doy por terminado.


Globalmente, el simulacro me ha salido mucho mejor que el anterior. Mi sorpresa al meter los resultados de la plantilla eran equiparables al grado de desconcentración que tenía durante ciertos momentos del simulacro. Por eso, si estás leyendo esto y te fías del consejo de este ente virtual ¡No hagas el simulacro en tu casa! Puede que termine por salir bien, como ha sido mi caso, pero en realidad las circustancias no creo que sean ni medio parecidas a cómo será el MIR. A no ser que no me hayan contado que durante el examen ofrecen una degustación de 4 tipos diferentes de aperitivos con un surtido de refrescos a probar, en cuyo caso sí serían las condiciones similares.


Saludos, y hasta la próxima.




A.

17 de noviembre de 2013

Simulacro 1

Suena el despertador un sábado por la mañana, abriendo un día que, desde el pensamiento del recién despertado, parecía otro sábado más normal y corriente. Sin embargo, con un café en el estómago y la cara lavada me doy cuenta de que no. Que este sábado, era el día de ir a la academia a hacer el primer Simulacro de la preparación del MIR.

Pereza. Una buena palabra para explicar la sensación inicial. Seguro que a más de uno se le ocurre un plan mejor para invertir el sábado por la tarde.
Curiosidad e intriga. Otras dos bastante adecuadas para contar lo que sentía de camino al simulacro. ¿Cómo iba a lograr aguantar 5 horas en una sala haciendo un examen? ¿Cómo iba a ser capaz de responder a preguntas de temario que no he visto desde hace dos, tres o incluso cuatro años?...
Sorpresa. Una palabra que resume bastante bien la experiencia.

Llego a la cita, 15.30h. en la primera planta de la sede para el primer pase de lista. Hay gente por todos lados. Caras conocidas y otras no tanto. Empieza el llamamiento, y con el volumen de gente por los pasillos, nadie se entera de que le llaman. Me llaman, enseño el DNI, me dan el examen y la plantilla para rellenar las respuestas y tomo asiento en el aula. De entrada me siento cómodo, sentado y esperando que entre todo el mundo para poder empezar, y así terminar lo antes posible. Nos leen las normas básicas (nada de móviles, la primera hora no se puede salir, la última media tampoco, si queremos salir al baño hay que levantar la mano y dar el examen...). Llegan las 16.00h. y empiezo.

Desde el principio sigo los consejos que me mandó mi tutora via e-mail un par de días atrás. "Deja las preguntas de imágenes, generalmente las primeras, para el final". Las 30 primeras son relacionadas a imagen. Las paso. Empiezo por la 31: Pediatría (perfecto). Me siento cómodo y contesto sin mucha dificultad las primeras, me gusta el temario y dimos la clase ayer. La cosa está fresca en mi mente y no se resiste. Avanzo y se acaba el bloque, dejando el paso a Estadística. "¿Qué me han enseñado en la facultad a mí sobre Estadística?" "¿Qué dice aquí de un estudio? Ah.. ni idea, pero es la 4 fijo, que en el libro del Dr. Macarrón poner que por probabilidad, la respuesta número 4 es la más frecuente." Venga va, sigamos como si nada, ya habrá cosas mejores.

Llega Inmunología y para mi sorpresa me siento cómodo respondiendo a algunas (otras, evidentemente, no), cosa que nunca me habría pasado un par de meses atrás. Seguimos por Digestivo, otro bloque de los gordos, recordando cosas de la facultad y otras que creo no haber leído en mi vida. ¡Pregunta 81! Toca pasar a la plantilla y aprovecho para darme un respiro mental, al fin y al cabo solamente es pasar números a una hoja. Termino mi recreo mental y sigo con un par más de Digestivo para seguir con Reumatología. Seguimos del mismo modo con las siguientes, hasta la 131 "¡Otro descanso cerebral pasando a la plantilla!" Paro y tomo algo de agua, pero ahora mismo me siento demasiado bien cómo para descansar. Ya habrá un momento de fatiga mayor. Ahora toca las 10 últimas preguntas del examen que son las de reserva, y según me han dicho, son las más importantes de todo el examen, puesto que es seguro que ninguna de ellas es impugnable. Salgo más o menos airoso y vuelvo a donde lo había dejado.

Continúo con Cardiología, otro de los gruesos del MIR, Neumología, NeruofcsmdkkhdyrloöâÛN. Necesito un descanso. Ahora sí que sí. Necesito mi sandwich de jamón y queso envuelto en una maravillosa funda que hace poco ruido para que los compañeros que tengo alrededor no me deseen una muerte lenta y dolorosa. Me lo como con ansia y bebo agua con la esperanza de reexpandir mi sustancia gris. Me encuentro mejor, tomo aire y continúo. Termino con un bloque de cincuenta preguntas y las paso. Empiezo las siguientes cincuenta y mi vejiga juega en mi contra. Levanto la mano y salgo. Expulso la botella de 500ml. de agua que llevo dentro y vuelvo al aula. El cerebro me flojea. "¿La hora?" "¿Qué hora es?" "¿Cuánto tiempo llevo aquí metido? Esto debe estar a punto de terminar." Meto prisa y logro llegar a las de imágenes. Tengo la lengua fuera. Quiero dormir, o por lo menos adoptar posturas que no sean factor de riesgo para desarrollar artrosis precoz. Tengo las piernas dormidas, el culo aplanado y la espalda escoliótica. "Llevo mucho tiempo aquí sentado, ¿Me estará dando un TEP?" "¡¡SIGUE, y deja de distraerte!!"

Imágenes, "¡Oh, qué bonito! ¿Qué es?" "No, no, lee la pregunta y no mires la imagen. Te han dicho que es muy posible que no la necesites para responder a la pregunta." "Uy, pues es verdad, esto parece que funciona". "¡Guala!¡Qué placa de cráneo bonita en la que se ve....Exactamente,¿Qué se ve?""! Ah sí, clarísimo, un implante coclear ahí en la esquina superior izquierda ¿Sí, no? Buengo venga, termina... que esto debe estar a punto de acabar"... BIEN! Última pregunta, un fondo de ojo... me siento como arrastrándome por el suelo cómo quien acaba de correr los 42 Km. de una maratón y está a punto de rozar la meta con la punta de los dedos. Acabo de pensarla y contesto. Vale, ahora solamente queda pasar las respuestas de éstas últimas a la plantilla "-¿Compañero, me dices la hora?" "-Las 19.45h." "¡¿CÓMO?!, ¿¿QUÉ LLEVO AQUÍ SOLAMENTE  3 HORAS Y 45 MINUTOS?? ¿ES QUE LA TIERRA HA DECIDIDO DEJAR DE ROTAR SOBRE SU EJE MIENTRAS YO ESTABA AQUÍ DENTRO?" Paso las respuestas rápido a la plantilla y me salgo. Necesito oxígeno o algo similar. Se ha acabado y he salido vivo, aunque con el cuerpo como si hubiese pasado por encima de mi alguna máquina de esas que tiran casas abajo. Mis más sinceras felicitaciones a mis nalgas y mi cerebro por el esfuerzo realizado.


Tras haber descansado toda la noche, me levanto y desayuno tranquilo. Antes de comer, decido arriesgarme a meter la plantilla en el Sitio del Alumno. "¡LA HOSTIA!" No esperaba que me hubiera ido así. No sé si está bien o mal, pero la verdad es que yo personalmente me lo esperaba muchísimo peor. Después de todo me quedo contento y desanso. Ahora solamente queda esperar que poco a poco, aprenda a dosificar mis esfuerzos y llegar al final del examen como una persona humana.



A.